| Después de los días de gestación, alrededor de 68, se
espera la llegada del gran momento del parto de su perra. Entre las 6 y 24
horas antes del parto, es probable que la observe deambular intranquila,
jadear un poco, y hasta tiritar. Pueden caminar con nerviosismo, tratando de
escarbar en el piso, la alfombra y buscando un lugar como guarida. Lo
que podemos hacer es mantenernos calmados, y si acaso tranquilizarla
hablándole un poco. Puede ser que ella busque como sitio de dar a
luz el clóset, o la cama del dueño anímela para que vaya al sitio que
previamente se ha preparado para ella. Si se rehusa a utilizar este sitio,
ponga toallas limpias en el sitio elegido por ella, y retírese, ya que un
retardo en el parto puede afectar la vida de los cachorros. No queda mas que
esperar que la naturaleza siga su curso.
El proceso de parir, es algo muy privado para la perra y cada hembra
sabe como hacerlo, deje a su perra que tome sus decisiones y solo en casos
extremos es necesaria la ayuda de un veterinario para intervenir en una
cesárea o alguna otra necesidad médica. Olvídese de las cámaras de
fotografía, ya que equipos y luces pueden perjudicar el proceso del parto.
Si a su mascota no le importa, usted puede observar desde cierta distancia,
hablando bajo y dejándole espacio, pero si la mascota trata de alejarse de
usted, lo mejor es retirarse, y solo ayudarla en caso que así lo requiera.
Lo mejor es mantener la política de "manos fuera" pues ella y la naturaleza
harán que salga adelante sin su ayuda, mas bien el tratar de ayudar puede
traer complicaciones. Lo que es desconocido para usted, es un proceso
natural para ella.
Es posible incluso, que algunas perras excaven huecos o túneles en la
tierra y allí alumbren a sus hijos, lo cual es una costumbre
ancestral de los cánidos.
Al llegar el momento de alumbrar, la perra se tumba de lado y la
respiración se torna rápida, alternada con períodos de tranquilidad. En
cuanto nace el primer cachorro el cuerpo de la madre se estremece como si
tuviera convulsiones, y las patas traseras se retuercen un poco. Los
perritos irán apareciendo a intervalos mas o menos de media hora cada uno.
Esto puede tener fluctuaciones de tiempo, según corpulencia y raza de la
perra.
Después de nacido cada cachorro, la madre procede a quitarle el saco
vitelino y lamerle el cuerpo hasta que comience a respirar, posteriormente,
muerde el cordón umbilical, se come la placenta y aprieta a su hijo contra
su cuerpo. Luego se toma un descanso, y espera la llegada del próximo
cachorro. Un parto de 5 cachorros, tarda varias horas en producirse.
Naturalmente, esto depende también de la raza y constitución de los
padres.
Cuando todos los cahorritos han nacido y están limpios ya, la perra
los atrae hacia ella y la camada comienza a tomar su primer alimento. Esta
toma es rica en calostro, que inmuniza al recién nacido contra algunas
enfermedades, además les prepara el sistema digestivo para su futura
alimentación.
Los perritos, a diferencia de los gatos, no tienen una mama para cada
uno, sino que toman de donde puedan o les dejen, por eso es importante estar
pendiente desde el primer momento y vigilar la camada para que si un pequeño
no está mamando, ponerlo a que lo haga, o alternarlo con otro, pues no tomar
leche en las primeras horas de nacido, acarrea la muerte.
El número de cahorros por parto, también es muy variable, lo corriente
son 4 o 5 cachorros por camada, pero se han dado casos de hasta 20 cachorros
en un solo parto, ya como algo raro o excepcional.
Durante los primeros días de vida, el cachorro pasa el 90% del tiempo
durmiendo, y el resto del tiempo, tomando leche de su madre; esta es la
etapa que algunos autores denominan "soñolienta" o neonatal. A los trece
días abren los ojos, y a los veintiuno ya pueden ver bien, dependiendo esto
también de factores de raza y constitución.
A las tres semanas ya el perrito debe tener un peso siete veces
mayor que el que tenía cuando nació, si la alimentación ha sido la correcta,
comienzan a jugar entre ellos y a socializar con los demás. Dos semanas mas
tarde, es decir a los 35 días, ya los músculos de la cara del cachorrito se
deben haber desarrollado completamente y ya comenzará a dar sus primeros
ladridos y a exhibir todo un lenguaje de señales visuales, que le permitirán
comunicarse con la madre y con los otros cachorros. |