| Cuando os pequeños ya son capaces de mantener el
equilibrio, la perra dará paso a la etapa de juegos. En esta etapa, el
cachorro aprenderá todo lo concerniente a dominio y socialización, una fase
fundamental, ya que si el cachorro no juega y convive con sus hermanos, de
adulto será un perro problemático. La madre, los provoca para que
se peleen por un juguete u otro objeto, y los cachorros comienzan una serie
de luchas encarnizadas, ruidosas, pero inofensivas, que concluyen con la
conquista del objeto por parte de uno de los hermanos. Asó a través del
juego competitivo, se establece una jerarquía, en la que cada uno asume su
posición social.
Estas luchas, también se entablan con la madre, con mordiscos, tirones
de oreja. Ella aguanta las travesuras de sus crías. Si el pequeño muerde muy
fuerte, la perra lo pondrá en su sitio: con sus mandíbulas lo agarrará del
cuello y lo zarandeará hasta que el pequeño gima. Con esta reprimenda , le
muestra su superioridad y además, le enseña que el mordisco no es aceptable
en relación con sus seres queridos.
Si por cualquier razón, el cachorro es alejado de su madre y hermanos
demasiado pronto, las consecuencias serán negativas. En opinión de algunos
veterinarios, al privarlo de este proceso de socialización, el animal se
vuelve inseguro en sus relaciones con sus congéneres. Si lo único que
conoce, es la compañía del hombre, le resulta imposible que conozca sus
rasgos de identidad.
De allí la importancia de no separar demasiado pronto al cachorro de
su camada. |