Selección Adiestramiento

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La selección de la hembra es tan importante como la del macho, pues contribuirá con un 50% en la transferencia hereditaria de un buen canto . . .


La selección de ejemplares para concurso comienza con la selección de los machos y las hembras que van a ser acasalados (apareamiento). El macho sin duda debe ser un ejemplar que por su canto, haya demostrado ser heredero de una extraordinaria siringe pero además por la variedad de su canto, haber heredado igualmente un cerebro con un buen desarrollo del área cerebral del canto.

Si importante es la selección del macho lo es por igual la de la hembra, ya que contribuirá con un 50 % de la transferencia hereditaria de un buen canto. Como la hembra no canta la transferencia hereditaria debe asumirse, de la calidad de canto de su padre, de manera pues, que la selección de las hembras se hará por el conocimiento que se tenga de la calidad de canto de su progenitor.

Una vez obtenido el producto da la selección genética a la cual hemos hecho referencia, se procederá al mes de nacidos los pichones, a colocarlos en jaulas voladoras por grupos coetáneos y al poco tiempo irán presentando el subcanto "gorgoreos" que nos permitirá ir separando los machos a otra jaula voladora, donde hasta que terminen la muda fisiológica, lo cual cumplirá mas o menos a los tres meses. Durante este tiempo irán desarrollando con el vuelo su capacidad torácica, condición indispensable para un buen canto.

Cumplido este tiempo se procede a seleccionar los pichones para ser adiestrados, de acuerdo a los siguientes criterios:

 

1 - Según el fenotipo propio del timbrado.

Debe tener un tamaño de 13 a 14 centímetros de largo, cabeza pequeña y redonda, ojos negros. Cuello largo, alas bien ceñidas al cuerpo con las puntas ligeramente cruzadas. La cola en forma de cola de pescado. Las patas finas y acodadas con el muslo bien recubierto de plumas.

Es motivo de descalificación la presencia de ojos rojos, plumas rizadas o la presencia de factor rojo. No son motivo de descalificación, el copete, o la cola en forma de abanico que presentan algunos ejemplares.

2 - Salud del ejemplar.

No debe presentar enfermedades de las vías respiratorias, para ello debe auscultarse acercando el pecho del pichón al oído si presenta sibilancias (silbidos) o crepitanceas (ruido crepitante, semejante al que se produce al estrujarse el cabello) el ejemplar debe ser rechazado. Cerciorarse de que no presente defecto o enfermedades en el pico.

Una vez seleccionados se separaran en jaulas individuales y se colocaran en un estante con separadores para que no se vean entre sí. Estos estantes se colocaran en locales que puedan ser oscurecidos o en su defecto se adaptará una cortina corrediza que lograra el mismo efecto. La oscuridad los tranquilizará de su natural inquietud al verse solos y en ambiente mas pequeño.

Al cabo de unos días comenzarán a mostrar confianza e iniciarán de nuevo el canto, que comenzará a tener las características del que se ha denominado canto plástico.

Comienza realmente el mejor periodo para integrar un canto armonioso y aumentar al máximo su repertorio. Para lograr esto en toda su capacidad, es indispensable la presencia de uno o varios ejemplares extraordinarios como cantores y eliminar del aviario a cualquier ejemplar que presente defectos en su canto. No es recomendable el uso de cintas magnetofónicas que generalmente distorsionan el canto.

Estos ejemplares se llaman "maestros", cuando los padres son buenos ejemplares, se consideran como los mejores maestros. Se colocan los maestros frente a los alumnos como a un metro de distancia, algunos utilizan un dispositivo de madera delgada que se acopla a la jaula del maestro, presentando en su extremo libre dimensiones mayores, cuyo objetivo es actuar como caja de resonancia y difusor del canto (En este caso se colocan a mayor distancia).

Algunos utilizan al maestro desde que los pichones están en las voladoras. Después de unas tres a cuatro semanas ya ambientados los pichones, se comienza a oscurecer el local, hasta dejarlos en penumbra. Permanecerán sin cantar concentrándose en el canto de los maestros. A esta altura del adiestramiento los pichones tendrán unos cinco meses.

Durante el próximo mes se aclarará el local varias veces al día y se oirán cantar, algunos lo harán con baja intensidad y mostrarán menos afán por cantar, a estos se le estimulará con semillas ricas en grasa, (colza, semilla negra) y se mantendrán mas tiempo expuestos a la luz.

Los que tiendan a tono alto y muestren inquietud por cantar habrá que mantenerles una dieta poco estimulante (sin semillas de alto contenido en grasa) y mantenerlos mas tiempo en la oscuridad.

© 1980 - 2001 Derechos Reservados - Dr. Alberto Aagaard Crabbia