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Reina se durmió.
Reina se fue hace unos días ya.
Salió a recorrer los techos de los vecinos
y se quedó parada mucho tiempo en el medio de la calle.
Fue una mala idea, Reina!
No me enteré hasta bien entrada la noche,
cuando una vecina me preguntó:
usted tiene un gato gris?, "dos, le dije, y son hermosos!".
Ahí supe que, en la esquina, había un gatito
tirado al lado del cordón de la vereda.
No me animé a ir, sabés?, tuve miedo! Agus se acercó y me dijo:
"esa no es Reina".
Me acerqué porque necesitaba estar segura
y, por el camino, iba diciendo: que no seas vos!
Pero al llegar me dí cuenta que sí,
que Dios había decidido llevarte a su lado,
dejándome el corazón vacío.
Vacío de vos, Reina, de tu insistente llamado: "mamá"
aunque la gente decía que solo era un maullido.
Vacía de tu afecto y de tu pedido constante de comida.
Te fuiste tan lejos!!
Y, cada noche, espero que regreses a mi ventana
a pedirme que te deje entrar porque te quedaste afuera.
Que saltes a mi cama y acurruques tu cuerpo chiquitito cerca de
mí.
Vamos a dormir, Reina, te decía!
Y Bogus también te extraña
porque jugabas con él, arriba del sillón!
Aunque la gente se asombraba
de que no se llevaran como "perro y gato".
Y ahora, te dormiste, pero sola y en otro lugar.
Quiero saber, adónde van los animales cuando mueren?
Dónde vas a esperarme?
Con quién estás?
Reina se durmió la otra noche y no pude despertarla.
Te extraño!
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