| De la misma forma como nosotros sabemos como se siente
nuestro perro de acuerdo a su postura, la forma de mover la cola, ellos
interpretan también nuestra expresión corporal, y conocen de nuestro
humor e intenciones.
Los perros son capaces de percibir instantáneamente cosas que
las personas nunca notarían, como cambios momentáneos de postura, una
mirada de soslayo. Con solo mirarle, su perro conoce su estado de ánimo,
si está en disposición de jugar, o si se prepara para un esperado paseo.
El vocabulario verbal humano en su mayor parte es una incógnita
para los perros, por lo que para ellos es e gran significación las
señales físicas. De hecho conocen tan bien el lenguaje corporal, que en
ocasiones algunas acciones nuestras ocasionan mal entendidos, por ejemplo,
un caso muy frecuente es si nos arrodillamos a cuatro patas en el suelo
buscando algo por el piso, nuestro perro se vuelve loco, salta sobre
nuestra espalda, , corre en círculos ladrando,, todo demostrando deseos
de juego, que es en lo que nosotros menos estamos pensando en ese momento.
Esto no es mas que nuestro perro ha malinterpretado el mensaje, ya que
cuando un perro quiere jugar con otro, inclina la parte delantera y apunta
con la trasera hacia arriba, justo la posición que teníamos en nuestra
búsqueda por el piso. Esto se conoce como una reverencia juguetona, que
es justo lo que él creía que hacíamos.
Otro ejemplo es, cuando se mantiene una conversación tensa por
teléfono, la voz se torna áspera, y los perros captando esto pueden
mostrarse ansiosos, si creen que son los causantes de esa situación, y si
esto se repite con frecuencia, pueden asociar la ansiedad con el
teléfono, y entristecerse al ver a su amo hablar por teléfono.
Los perros utilizan este talento de observar a sus propietarios,
para predecir lo que va a ocurrir, al observar las señales que dan sus
amos, teniendo así la capacidad de anticipar lo que va a pasar, y de
hecho saben antes que la misma persona, los próximos movimientos de su
amo.
Felicite a su perro cuando reaccione anticipando sus movimientos o
acciones, con ello, lo invitará a examinarlo mas de cerca, logrando
agudizar cada vez mas su capacidad de observación.
Los perros recuerdan situaciones en las que se han sentido heridos y
vigilan que no vuelvan a producirse, y como desean pasarlo bien, nos
contemplan en busca de alguna señal que les indique que su vida será mas
feliz.
Aunque las personas nunca lleguen a comunicarse tan expresivamente
con el lenguaje corporal como los perros, normalmente no resulta tan
difícil utilizar el cuerpo, la cara y los movimientos de las manos para
transmitir mensajes mas claros, o al menos para evitar enviar mensajes
erróneos que los perros pueden malinterpretar.
La mala comunicación es mas común entre extraños. Una vez se han
pasado varios años con un perro, ambos: perro y amo, sabrán interpretar el lenguaje
corporal del otro y no habrá muchas sorpresas.
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