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Los gatos, aunque sean cachorros, rápidamente
comprenden y aprenden el uso del arenero, pero también requieren de un
entrenamiento básico al llegar a su nueva casa. Lo primero es indicarles en
donde se encuentra ubicado, y él comprenderá de inmediato como usarlo. Se
debe comenzar, poniendo con frecuencia al gatito en la caja, y si se ve que
se agacha con la cola levantada, póngalo de inmediato en su arenero. Jamás
se debe pegar, castigar, o restregar la nariz del gatito por lo errores
cometidos, y sea generosos en alabanzas y elogios, cuando lo haga en el
sitio correcto. El arenero es un accesorio fundamental para quien no
disponga de un jardín, al que el gato tenga acceso en cualquier momento del
día o de la noche.
Los felinos esconden instintivamente sus
excrementos, para ocultar su presencia a las posibles presas, esto hace que
el gato doméstico no le guste orinar o defecar en el pavimento, pues al ser
una superficie dura y compacta, no puede enterrar sus excrementos, por eso
el gato fácilmente aprende a utilizar un contenedor con un lecho especial,
que le permita esconder sus deyecciones a la vista y al olfato.
Pero a veces ocurre, que después de estar
perfectamente entrenado, de pronto el gato comienza a hacer sus necesidades
fuera del arenero. Indudablemente esto no es por un capricho del animal, y
es necesario analizar una serie de circunstancias que pueden estar afectando
al gato y su comportamiento.
Lo primero que hay que descartar, tenga algún
problema urinario, lo cual puede ser causa de que el gato abandone sus
hábitos en el arenero; si al orinar siente dolor, puede asociar el arenero
con esto, y buscará de hacer en otro sitio. También ocurre que muchos
problemas del tracto urinario, provocan frecuentes micciones, por lo que el
arenero estaría muy mojado, lo cual desagrada a los gatos, y buscaría de
hacer en un sitio seco.
En caso de que se esté seguro que no hay un problema
médico, deben analizarse algunos factores que pueden estar alterando el
comportamiento del felino.
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Limpieza del lecho; debemos estar seguros que el lecho está
siempre limpio, a un gato no le agrada usar una bandeja sucia, que emane
olor, y no desean ir adonde hicieron antes, ya que les desagrada la
suciedad, así si escarba y algo no le huele bien, seguirá escarbando hasta
encontrar arena sin mal olor. En este sentido, también los dueños de gatos,
tienen que ser educados, en el sentido de comprender los hábitos felinos, y
la limpieza del arenero debe ser hecha a diario, pues los gatos aceptan, o
su propio olor o algo neutral; no malos olores.
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Si el gato se está negando a usar su arenero, puede ser cuestión
de ubicación del mismo. Un arenero nunca debe estar cerca del sitio donde él
come o duerme. Otro aspecto que se debe ver al ubicar el arenero, es que el
gato tenga privacidad para el momento de hacer sus necesidades. El gato es
un animal solitario, que tiene la necesidad de realizar sus propias
actividades al hacer sus necesidades, y requiere de privacidad, y es
necesario respetar esta característica felina. Aunque pensemos que da lo
mismo un lugar que otro, no es así para el gato. Un sitio ruidoso, de mucha
circulación de los habitantes de la casa, donde haya juegos, ruidos,
electrodomésticos funcionando, no brindan al felino la privacidad que él
requiere para hacer sus necesidades. Un arenero ubicado en un sitio
inadecuado, propiciará que el felino busque por si mismo lo que considere
mejor, y lo mas probable es que no sea adecuado para lo que el dueño desea.
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Otro problema puede ser que la arena empleada no sea del agrado
del gato, por su olor, o textura. También algún cambio en la forma de
presentar el arenero, tal como agregar un plástico, o periódico, o lavarlo
con un desinfectante cuyo olor le sea desagradable. O puede ser que el tipo
de arena maltrate sus almohadillas plantares. Alguno de estos factores,
puede afectar el deseo del gato de usar el arenero, que venía utilizando
regularmente.
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Tamaño del arenero: Puede ser que el arenero ya sea de un tamaño
inadecuado, y que el gato no se sienta cómodo. Podría ser, que le usara con
comodidad al ser cachorro, pero para un gato adulto, se ha quedado pequeño.
El arenero debe crecer con el gato, para que pueda escarbar con comodidad y
enterrar sus excrementos a la profundidad que él considere conveniente.
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Requerimiento territorial: Los gatos son animales muy
territoriales, y necesitan controlar su territorio cuando realizan sus
funciones básicas de alimentarse, dormir, y hacer sus necesidades, por eso
requieren de un sitio en el cual se sientan protegidos y que no pueden ser
agredidos, por ejemplo por otras mascotas de la casa, o animales de fuera de
la casa, si es así puede dejar de usarlo, para evitar un enfrentamiento.
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Castigos. Si al hacer sus necesidades fuera del arenero, el dueño
le regaña, o pega, y luego le pone con cierta violencia en el arenero, el
gato asociará ese arenero con el castigo, y se conseguirá rechazo del
arenero, que es lo contrario de lo que se buscaba.
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Problemas de estrés y mala relación con el propietario, aparición
de otros animales o personas en la casa, mudanzas, etc. también pueden
originar esta alteración de conducta.
Como se deduce de todo lo anteriormente
citado, el tratamiento por una parte, es el correcto asesoramiento al
propietario del animal - e identificar el problema que se está presentando:
manejo que debe hacer de la caja sanitaria ( ubicación, sustrato, limpieza
), mala relación dueño - animal, stress por cambios ambientales, problemas
clínicos, elección errónea de ubicación y/ o material sanitario, etc. , que
pueden traer como consecuencia el rechazo al arenero y, por último
reeducación del animal que consiste básicamente en no castigar físicamente
al animal, desalentar al gato mediante castigo remoto como salpicar de agua
cuando se lo encuentra ensuciando en un lugar inadecuado ( sin que el gato
sepa quien lo hace, para no tener conflictos con su dueño) y por último
recompensar la conducta adecuada con elogios y aceptación. Con respecto a
los productos comerciales conocidos como repelentes de gatos, según nuestra
experiencia, jamás funcionan exitosamente
Así, que si de pronto, su gato tan educado
y formal, comienza a hacer sus necesidades en sitios desacostumbrados e
inadecuados, ojo, no estamos ante un malcriado caprichoso, es necesario
revisar bien las circunstancias, para poner solución al problema que está
confrontando nuestro felino.
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