Pinky se escapó por el boquete; tenemos una zona que es la
enfermería, Jorge mi novio que también es voluntario y yo nos
encontrábamos en ella, Jorge escuchó algo fuera y salió a ver que pasaba,
y se encontró a Pinky en la boca del cruce de pastor, lo tenía cogido por
la zona de la cervical y lo zarandeaba como si fuese un muñeco, cuando le
soltó, Jorge le cogió y estaba lacio, no se movía, la cara ensangrentada y
tuvimos que llamar al veterinario de urgencias, y allí nos dijeron que
estaba en estado de shock, y que le había reventado un oído y una glándula
salival.
Me lo lleve a casa para cuidarle; esa noche no hizo pipí ni
caca, ni al siguiente día tampoco.
Al día siguiente lo lleve a mi veterinario habitual y allí le
pinchamos y vimos que no movía ninguna parte de su cuerpo, tan solo la
cabeza, se había quedado parapléjico, me tuvieron que enseñar a apretarle
la vejiga para poder sacar el pipí; si no hacia ni pipí ni caca por si
solo, y no se levantaba, no había muchas opciones para él, nos mandaron a
Cádiz a un traumatólogo, para hacerle una mielografía, para saber donde
estaban las lesiones y si era operable o no, se la hicieron y salieron
unidas dos vertebras la c6 y c7, y no era operable, nos dijeron que podía
ser vértebras rotas o unidas por una inflamación, en caso de que fuese la
primera no tendría arreglo; semanas después cuando le sacábamos a la calle
para hacerle lo de la vejiga y que hiciera caca que a los días empezó a
hacerla solito, pero con la ayuda de un pienso especial con fibra, nos
dimos cuenta que echaba un chorrito de pipí y así poco a poco fue haciendo
pipí solo, se lo hacía encima por las noches, no lo controlaba, y lo
sacábamos a la calle a veces 7 veces al día e incluso de madrugada, cuando
él lo necesitaba.
Empezó con el paso de los días a metérsele las patas hacia
dentro, sin fuerza alguna su cuerpo tendía a girarse hacia la derecha,
nadie entonces daba nada por él, y me hablaron de sacrificarlo, pero yo no
podía y seguí intentándolo, y día a día, y mes fue cogiendo un poco mas
de fuerza, al menos ya su cuerpo no tendía a ir hacia ningún lado, lo
sacábamos cuando nos lo pedía (se ponía muy nervioso y a ladrar), tenia
medicación puesta por su traumatólogo, pero le sentaba, mal a su estomago
y un mes y medio después de su tratamiento hubo que retirárselo para no
estropearle el estomago y además no dañarle la flora intestinal.
No sabíamos entonces si al retirar su mendicación iría a peor,
le hacíamos rehabilitación, le colgamos mi padre y yo dos cuerdas desde el
techo de mi habitación hasta mi cama, y lo colgábamos con un pañal grande
para que fuera cogiendo fuerzas, mi novio le hacia bicicleta, y yo le
hacía hidroterapia con un cacharro de estos que nos dan masajes en los
pies y burbujas, ahí le metía sus patitas traseras, cuando lo sacábamos a
la calle notábamos mas fuerza a la hora de estar de pié, pero no se
sujetaba solo, había que aguantarlo, recuerdo que un día me dijo mi novio
que se aguantaba en el suelo casi solo, solo le ponía en el lado derecho
su mano para aguantar el equilibrio, 3 meses después de su mordedura, lo
puse en el suelo y le solté, para ver que pasaba, cual fue mi sorpresa
¡aguanto de pie solo!, unos 10 segundos y se caía, poco a poco y con una
silla de ruedas de perritos que nos dejo una amiga (Lidia), fue haciendo
fuerza, y moviendo un poquito las patitas delanteras; le poníamos comida
delante, y así le incitábamos a caminar con la silla.
Cuatro meses después de su mordedura camina solo, sin silla de
ruedas, hace sus necesidades solo en la calle, caminando muy poquito,
puesto que no tiene mucha masa muscular en las patas traseras por el
tiempo que ha estado sin caminar, y se cae aun al suelo, pero camina,
aunque raro, camina, tiene casi 13 años y tiene muchísima fuerza y
muchísimas ganas de vivir.
A los 3 días de estar en mi casa lo puse a mi nombre (la
cartilla sanitaria) le vacune, y lo adopté, llevo 5 meses con él y estoy
super feliz, intento que tenga la vida mas normal del mundo y que sea el
perro mas feliz del mundo, y creo que lo es; a veces me regañan porque
dicen que lo tengo demasiado mimado ,,jejeje.
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Si se me permite me encantaría agradecer a Jorge, mi novio, la
paciencia, y las ganas de hacer esto conmigo, a Cristina, nuestra
veterinaria y amiga, por tratar a Pinky cuando se pone malito, y a Javier,
su traumatólogo, por habernos animado cuando veía su progreso, muchas
gracias a todos! |