|
Dejaré que me acaricies el lomo para paliar tu mal día,
aunque me duela la cabeza.
Aunque mi día tampoco haya sido bueno, moveré mi cola
constantemente, para hacer saber que estoy feliz a tu lado.
Te miraré cada segundo, como sólo yo puedo hacerlo, con ese
fondo de nobleza desinteresada.
Velaré tus noches, tus resfriados, tus pesares y formaré parte de
tu vida.
Y te recibiré al llegar a casa como si hubieras faltado todo un año,
aunque sólo tu ausencia haya sido de un minuto.
A cambio te pido, respeto, cobijo y protección, y un poco del amor
que hay en tu corazón.
|