| Muchos son los animales que hacen su vida en grupos
perfectamente organizados, como las ballenas, los delfines, los leones,
los pingüinos, las hormigas, etc. Los lobos , y los perros, cuando viven
en libertad, se organizan en manadas, las cuales están integradas por
varias familias, siendo la familia el núcleo de la sociedad de los
perros, y dichas familias están integradas por un macho una hembra y sus
crías. Esta necesidad de asociarse de los cánidos, se corresponde con la
forma de adquirir el alimento, lo cual se hace cazando en grupos, que
establecen que presa van a cazar y la estrategia que van a seguir para
hacerlo. En la caza, la manada es guiada por el mas experimentado y fuerte
de los cazadores.
Además de esta función, el dominante será quien disponga el
reparto de la comida y orden de los comensales, cuida el orden del grupo,
hace las llamadas para las reuniones, establece territorio y lo defiende
de intrusos.
En el perro doméstico, él se considera integrante de la manada
humana con la que vive, el dueño, no es mas que el miembro dominante de
esa manada, y para una sana vida de convivencia, es necesario que nuestro
perro sienta, que es un miembro inferior de esa manada, y que reconozca
jerárquicamente a su dueño. Es necesario que él sienta la superioridad
del líder en su dueño, pues de lo contrario no lo respetará
y puede incluso llegar a morderlo. Esto es de especial importancia en
aquellas razas de perros cuyos individuos tiene carácter muy fuerte. De
aquí la importancia de enseñar al cachorro, quien es el jefe del grupo,
para luego no tener problemas con el perro adulto. Serán inaceptables al
cachorro mordiscos, gruñidos, pugna por huesos o juguetes, pues si
se les permite esto, ellos considerarán que tienen el liderazgo del
grupo, y querrán imponer su mando.
No puede permitirse que el perro sea quien mande en casa, hay perros
que comen lo que quieren, hacen lo que quieren y son ellos los que
dominan. Ese animal es un mordedor en potencia, y si el dueño lo
contradice, puede reaccionar con violencia.
Al traer un cachorro a casa, inmediatamente nos convertimos en su
familia, su manada, y el animal va a tratar de probar fuerzas, y saber
quien es el elemento dominante en esa manada, porque ese es su instinto, y
necesita saber quien es el líder del grupo. El dueño tiene que ser
el miembro dominante, hay que demostrarle amor a nuestro perro, pero con
disciplina, haciéndole saber siempre, que el dueño es quien tiene
el control, porque de no ser así, el perro no lo respetará, y tratará
de ocupar él ese puesto.
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