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De la diversidad de perros existentes en este período,
es necesario hacer especial referencia al perro conocido como
XOLOITZCUINTLE o Perro Pelón Mexicano, raza de origen muy antiguo, que
existe hasta la actualidad, conservando su característica principal, que
como su nombre indica es de ser sin pelo, a excepción de pocas cantidades
en la cabeza, patas y cola.
De esta etapa histórica existen figuras de cerámica
que representan este perro, y además en años recientes se han encontrado
evidencias arqueozoológicas pertenecientes, sin ningún género de dudas,
a perros pelones mexicanos.
Estos perros nunca fueron animales abundantes, y es
lógico suponer que no toda la gente tenía acceso a ellos, ni estaba
abierta su utilización para cualquier actividad, ya que estaban asociados
a contextos rituales, siendo por esto, limitado el uso de los mismos para
actividades domésticas, y no como las otras razas, que se utilizaban como
alimento, protección y carga; el xoloitzcuintle tuvo participación
en estas actividades en muy bajo grado, ya que esta raza estaba asociada a
lo divino, siendo el significado de su nombre "perro del Dios
Xololt".
Parecen haber sido siempre perros poco comunes y su
condición de raza se mantuvo gracias a su carácter pelón dominante, y
no por interés humano en la crianza selectiva. Su uso estaba limitado a
ciertas actividades religiosas, en ritos fúnebres u ofrendas, pero no era
considerado una deidad viviente, en lo cual se diferenciaron de los
Egipcios que consideraban a los gatos como la representación viviente de
la Diosa Bast.
El Xoloitzcuintle de la época pre-hispánica era de
talla media con una alzada de unos 40 cms. y 70 cms. de longitud
cabeza-cuerpo. Según algunos estudiosos de esta especie, el chihuahua es
producto de la mezcla de los Xolos con terrier.
En conclusión, los toltecas y aztecas , llegaron a
considerar que el amor más puro y no egoísta era el del perro hacia su
amo, quien al morir era enterrado con su can, al creer que el noble animal
intercedería ante el Dios de la Muerte, y le explicaría las buenas obras
de sus amos.
Hoy en día, la ofrenda a ese amor incondicional, se
realiza en el altar del agradecimiento de los corazones, para estos fieles
compañeros que a través de la historia han prestado su servicio en el
trabajo, y además han sido compañía fiel y desinteresada para el ser
humano. |