|
El perro ha sido compañero del hombre desde hace más
de 30.000 años, momento en que concluyó su proceso de domesticación, el
cual se inició hace unos 70.000 años, cuando el hombre y las jaurías de
lobos asiáticos competían por alimento y territorio.
Luego el ser humano comenzó a experimentar con crías
de lobos cautivas hasta lograr que en lugar de competir comenzaran a
colaborar entre sí, llegando a formar parte de las comunidades humanas,
desempeñando diversas funciones dentro de éstas.
En mesoamérica, y especialmente, dentro de la cultura
Azteca, el perro fue elemento importante, no sólo como elemento
integrante de las comunidades, sino también en el ámbito religioso.
Los Aztecas, como todos los pueblos primitivos, formaron
su religión llena de esperanzas, temores y adoración en torno a las
fuerzas de la naturaleza, las cuales no comprendían, pero cuyos efectos
benéficos o destructores si recibían.
La vida del pueblo azteca giraba en torno a la
religión, en la cual su dios principal y todopoderoso era TONATIUH (el
sol), al cual atribuyeron todas las bondades y defectos de los humanos,
pero con gran poder sobrenatural .
Entre los muchos monumentos construídos por los
aztecas para venerar al Dios-Sol, el más importante fue la Piedra del Sol
(Cuauhxicalli) o Calendario Azteca, el cual demuestra el grado de adelanto
cultural y científico que este pueblo alcanzó en astronomía,
matemáticas, medición del tiempo y es una de las mejores expresiones de
arte azteca.
Las figuras grabadas en este imponente monolito
representan los datos referentes a la formación del sol, el orden del
sistema planetario, la creación de la tierra en sus distintas eras, la
aparición de la pareja divina. En su relieve presenta ocho círculos
concéntricos, en el tercero de los cuales, del centro a la periferia, se
distinguen veinte espacios, que corresponden a cada uno de los veinte
días del período que se puede considerar como el mes azteca.
Cada día del mes lo presidía un dios o diosa que
tenía influencia en las actividades de los humanos. El día 17, era
presidido por el Dios XOLOLT, dios monstruo considerado doble gemelo de
Quetzalcoatl, representando todo aquello que significara dualidad. En la
mitología nahoa, se designó como "gemelo precioso" al planeta
Venus; cuando hacía su aparición en el día se decía que era el dios
Quetzalcoatl, y cuando era visible por la tarde era el dios XOLOLT.
El México pre-hispánico representó al perro en la
figura del dios XOLOLT. |