Okina: Mi Historia

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Después de los días de gestación, alrededor de 68, se espera la llegada del gran momento del parto de su perra . . .


 

 

OKINA: Este es mi nombre y esta la historia de mi vida:

 

Naci un 20 de septiembre de l.994, mi Mamá Akita, se llamaba Yoryou, linda, campeona infinidad de veces de su raza. Fue un orgullo para nosotros sus cachorritos.

Yo salí de última de la barriguita de mi Mamá, cuando ya ni ella pensaba que le llegaba otra bebita canina. Pero, tenia que vivir. Mi Padre adoptivo, dueño de mi Mamá, de nombre Mauricio, nos quería mucho y me dio como regalo de Navidad para el hogar de mi Mama Clemencia, ya que era un querido amigo de la familia de mi nueva Mamá.

 

Cuando conoci a mi Mamá Clemencia, la estaba esperando metida en una cajita de cartón adornada con un gran lazo de cinta rojo. Como yo nací blanca con antifaz negro en mi carita, pues el contraste creo que les encanto a todos.

 

Dicen que parecía un copito de algodón, juiciosa, sacando mis manitas de la caja de regalo en que me metieron, pero eso si, quietecita. No sabía que estaba esperando hasta que ella llegó. Mi Mamá Ximena, hija de mi Mamá Clemencia, estaba feliz de ver que reacción iba a tener yo pues ella sabía con cuanto amor iba a ser recibida. Y si, así fue, apenas me vio, se emocionó mucho, me saco inmediatamente de debajo del árbol de Navidad en donde me habían colocado como sorpresa, me alzó con alegría y ternura y . . .  desde esa noche comenzó para las dos y para todos los que conocí y me conocieron, una vida linda, llena de cuidados, de amor y de alegría para mi.

 

Lo mejor para mi fue cuando llego la Noche de Navidad, 24 de Diciembre, que al terminar la novena empezaron a repartir la cantidad de paqueticos que habían ido poniendo mis Mamás todos esos días en el árbol.  Y, de pronto oir que Mamá Clemencia decía, cogiendo uno de los paqueticos : De Niño Dios para Okina, como no sabia que pasaba, y viendo que continuaban llamándome, pues corrí y oh! sorpresa, en el paquetico con forma de zapato o bota según decían, había adentro una cantidad de cositas cuadradas y de otras formas que instintivamente comencé a comer (llamados por mi Mamá los "uches ") y desde ese momento me volví una adicta total a ellos. Me fascinaron. Que ricos estaban .!

 

Cuando tenia como unos 4 meses y medio y ya era ama y señora de mis terrenos familiares, un Domingo, que supe después que era cuando todas estaban en casa y no salían a trabajar, oí una voz que gritaba en la calle: Tamales, Tamales, y nuevamente mi nariz percibió algo desconocido pero que podría ser rico para comer. Sin saberlo fui, desperté a mi Mamá Clemencia de un lambetazo grande, y la hice salir a la terraza y en definitiva compro unos tamales.  Otra adicción culinaria para mi vida. Pero que sabrosa también! .

 

Un día, me dejaron sola porque todas debían salir, entonces mi Mamá Clemencia me dijo antes de irse: Bueno Okina, te dejo tu sabana dobladita junto al ventanal para que te distraigas mirando hacia la calle mientras regreso, pero no se te vaya a ocurrir subirte al sofá de la sala (me encantaba hacerlo porque era mullido, calientito y suave) porque se ensucia y tu sabes que solamente con sabana puedes posarte en el . 

 

Regreso como a las dos horas y cuando abrió la puerta se llevo la sorpresa de ver el sofá forrado totalmente con la sabana que me había dejado junto al ventanal y se oyó la voz de mi Mamá Ximena que había llegado instantes antes, burlándose de mi mama Clemencia diciendole: Mamy, tu si eres un caso, dizque forrar el sofá para que Okina se acueste en él. Claro, me descubrieron porque vieron el huequecillo que hizo mi cuerpito cuando dormí un rato ahí en uno de los lados. Pero, afortunadamente no me regañaron.

 

Comencé entonces a salir todos los días con un señor que no conocía), dar la mano, (hand) y  voltearme en el suelo (down), sentarme en dos patas  y arrastrarme lentamente por el suelo, (crish) al principio no entendía, pero luego supe que el señor que se llamaba Nestor Villalobos iba a ser mi entrenador de cabecera para poder presentarme a Exposiciones Caninas como lo hacia mi Mama Yoryou  (y fue varias veces Campeona).  Pues que les dire . . .  Que de todas maneras disfrutaba estos entrenamientos porque paseaba, corría, saltaba, trotaba, me tenía que quedar totalmente quieta cuando decía: Stay !. No podía mover ni los ojos porque se enojaba, pero yo goce mucho todos mis entrenamientos que continuaron con el tiempo con Idolfo Cardenas su auxiliar y con sus hijos Anderson y Wilson. Esto por espacio de casi seis años o mas, pero por ellos logre obtener magnificas posiciones y premios en mis Exposiciones. Porque eso si, me paraba como una Reina, miraba a la gente orgullosa, con mi cabeza bien erguida y eso si  si veía un perrito bonito, pues mi nariz casi llegaba a tocar el cielo, porque de orgullosa y vanidosa y coqueta dicen que tenia mi buena dosis. Pero rico, de todas maneras disfrute esas competencias pues me relacionaba con perros muy bonitos, de varias razas y daba un paseo agradable cada vez.

 

Yo me sentí feliz de ver felices a mi Mamá Clemencia, mi Mamá Ximena y mi Mamá Claudia cuando me veían exponiéndome. Era una forma de demostrarme cuanto les importaba yo. Y yo era juiciosa y disciplinada como forma de agradecerles sus cuidados y distinción por mi.

 

Bueno, pasaban los dias y yo cada vez mas contenta y brindadoles mas mi amor, mis jugueteos y mis caricias y de vez en cuando picardias a mis mamas.

 

Un día también, me acuerdo, vino la empleada de mi Mamá Clemencia a casa, y como a mi Mamá la estaban peinando, y Ruth que así se llama, tuvo que salir a la calle a hacerle una comprita a mi Mamá, dejando a su bebe en el sofá de la sala acostadito. De pronto oi algo como un llanto, pues era el niño, Sergio, el mayor de Ruth que estaba llorando. Corrí de un salto, me puse al frente de el con una pelotica que me había regalado mi Mamá Clemencia que sonaba muy simpático y me encantaba, entonces se me ocurrió ponerla a sonar con la boca y cuando menos pensé, el niño se había quedado dormido. Entonces, yo, con cuidado y temiendo se despertara y llorara nuevamente, la deposité en el suelo y me devolví a donde estaba mi Mama Clemencia en Peluquería. Eso fue muy lindo pues no volvió a llorar el bebe.

 

Otro día, pasado un tiempo, mi Mamá Clemencia decidio que nos ibamos a vivir a otra casita.  En una casa "neva" (nueva), asi me decia mi Mama Clemencia y me gusto pues al frente había un parque hermoso en donde jugar, saltar, hacer down y todo lo que me gustaba..

 

Ya, para ese entonces, yo tenia como 11 meses o alguito mas. Entonces, siguieron las clases de entrenamiento para exposición, y comenzó mi vida de perrita niña-adolescente.

 

Como me sacaban a pasear comencé a relacionarme con nuevos amiguitos caninos  y allí conocí, a un doberman muy lindo y con el corríamos dándole la vuelta al parque. El, no se por que, me tenía como sustico, cuando yo se que los de su raza son peleoncitos, pero nada, conmigo fue todo un caballero. Desafortunadamente un día se enfermó y se fue al cielo de los guau guaus, cosa que me desconcertó porque no sabía por que no había vuelto a verlo. Entonces mi Mamá Clemencia me explico que estaba malito y aunque lo cuidaron ya no tenia remedio y mejor se había ido a un lugar en donde jamás sufriría de nada. Eso me tranquilizó, aunque lo extrañé bastante. 

 

Otro día y ese si no me gustó mucho, se me abalanzo un perro tan grande como yo, llamado Argos y trato de faltarme al respeto según pensé, entonces, ni corta ni perezosa y como no podía hacer nada en ese momento sino mostrarle mis dientes dándole una advertencia de que no se metiera conmigo porque tendría que morderlo, pensé: otro dií nos veremos y vas a ver como te va.

 

Y como le fue: Un día estaba paseando con mi Mama Clemencia cuando lo alcance a ver y ahí fue la de San Quintín, no podía desperdiciar esa oportunidad de desquitarme y demostrarle que a mi nadie me falta el respeto. Infortunadamente no medí ni mis fuerzas e impulsos y para ir a castigarlo, halé tan duro la correa que la rompí, mi Mamá salio volando hacia arriba, y corrí desaforada al encuentro de Argos. Bueno, pues lo que pasó fue terrible, porque aunque no lo mordí, le abrí de un golpe de nariz, no solamente la nuca sino le hice daño en una mandíbula. Fue terrible y siempre me arrepentí de haber sido impulsiva. Afortunadamente ni a mi Mamá Clemencia le paso nada con el tirón, no se cayo, y por la tarde la mamá de Argos, una señora Italiana muy querida, fue a pedir disculpas pues lo llevaban suelto y eso me tentó para buscarlo. Pero fue el único perrito que ataque en mi vida.  No quise volver a ser brusca. Y ahora, cuando nos cruzamos en el parque porque lo llevan como a mi de la correa, baja su cabeza yo creo que o con miedo o pesaroso. Pobrecito, pero eso si me dan ganas de volver a hacerle entender que no se meta mas conmigo y siempre es que medio halo de la correa con la que me sacan, que entre otras, es linda, llena de medallas con mi nombre y fecha de vacunaciones. Me siento orgullosa de llevarla y como soy toda blanca, me lucen sus colores diferentes de medallitas. Inclusive una es en forma de hojita de trébol que llama mi mamá y otra en forma de corazón rojo. Son hermosas.

 

Todas las noches me voy feliz a mi camita a dormir, porque les cuento que tengo una camita hermosa, con colchoneta, cobijitas, almohada, sábanas y mis muñecos que mas quiero para que velen mis sueños, porque sueño, que corro, que peleo, y a veces me dice Mamá Clemencia que suspiro dormida. No se, pero ella lo dice.

 

En fin, mi vida dicen mis mamás que ha sido muy diferente a la de los demás guau guaus, pues según ellas, no se por que dicen que soy casi humana, no totalmente perrita. Será porque por ejemplo vivo pendiente de cuanto sucede, y si veo algún peligro para un niño, o veo sufriendo a mi Mamá Clemencia por sus cirugías (le han operado cadera, tiene unas cosas puestas para el corazón, y ahora se ha caído encima de todo y llego de la clínica Santa Fe con una herida que a mi me erizo el pelaje y me dio tristeza verla malita otra ve). Porque aunque no lo crean yo me deprimo mucho cuando la veo triste, o si de pronto llora por alguna cosa (pues es muy sensible), a mi tambien se me llenan los ojos de agua (que ellas llaman lágrimas) y me deprimo y me acuesto quietica o entonces a veces reacciono contrariamente, y me pongo a saltarle a mi Mamá, apoyando las dos manos con fuerza hacia los lados, como quien dice, vamos a jugar y le bato la cola fuerte, girando para que se alegre y con la cabeza le señalo la puerta para que salgamos a la calle a pasear. No me gusta para nada verla triste o enfermita.  Es que la quiero tanto,

 

Respecto a mis paticas que tanto me dolian ( no les habia contado que me operaron una vez la pata izquierda pues tenia los tendones rotos) y me atendieron en la clinica del Doctor Yezid Triana (habia unos médicos tan buenos y queridos como el y la primera noche de mi operación, no me lo van a creer, me hicieron en el cuarto de medicos internos de noche, (eran un doctor y una doctora) una cama en medio de la de ellos, pero no crean que era cama de perritos, sino cama de personas. ! Me sentí como una reina, me consentían, me hablaban, me daban la comida y me cure rapidísimo.  En esa veterinaria había un jardín hermoso en donde di mis primeros pasitos de convaleciente y me fue regio. Ahí si que conocí amigos nuevos. Todos lindos, elegantes, y nunca hubo una pelea con ninguno. A pesar de la herida que era grande, estuve muy bien, y contenta. Solamente me hacían falta mis Mamás y quería ir a casita rápido.

 

Continuaban pasando los días meses y años, y mi vida era tranquila, alegre, con momentos a veces difíciles pero siempre los sentí plenos de amor, de cuidados, de ese cariño humano que a uno de perrito lo llena plenamente.

 

Y, poco a poco, empecé a sentir que ya no podía caminar, correr, como antes, y realmente me despisté, no entendía que pasaba, pero siempre estaba a mi lado mi Mamá Clemencia, pendiente de evitarme dolorcitos, incomodidades, de brindarme alegrías sin tanto esfuerzo para mi, y pasaba horas a mi lado cuando en mis últimos dias me veía bastante agobiada. No se que me pasaba pero algo tenia en mi cuello que me hacia respirar menos. Oí que era que se estaba  cerrando un poco mi traquea y no entraba suficiente aire por ella. Fue duro, pero mi Mamá me ayudaba mucho a pasar ese ingrato momento, pues eso también me estaba afectando el corazón y realmente, aunque quisiera ser la misma juguetona, que podia salir como siempre a mi disciplina de aseo en la calle, era muy difícil, y un día casi me muero de angustia y pena, pues mi popis sin yo quererlo se salio y no alcanzaron a sacarme al parque a dejarlo allí. Y así continué como unos tres días mas.  No se que le dijo el Medico a mi mama Clemencia, algo como que no podía contenerlo. Pero para mi era terrible, me sentía avergonzada, aterrada de dejar eso en mi casita, yo que soy tan limpia y era algo que no quería que pasara.

 

Y . . . un día me empece a sentir ya como que no quería moverme, me dolían mis paticas, creo que mi estomaguito también, no podía respirar . . .  Un día que llego mi Mamá de la Clínica después de haber tenido que estar hospitalizada por una caída, pues salí a recibirla y de pronto se me fueron las luces y caí al piso y no podía moverme. Fue una emoción demasiado fuerte para mi.  Eso altero mucho a mi Mamá Clemencia, me revivió boca a boca, me dio un pedacito de sus pastillas para el corazón, y con ello se que volví otra vez a ser "personita",  Infortunadamente cuando vino de Barranquilla mi Papá Roger (otra emoción grande verlo), volvió a sucederme lo mismo.  Yo no podía explicar el por que y claro otra preocupación para mis Mamás.

 

Lo ultimo que recuerdo de esos dias 14 y 15 de Diciembre de 2006, es que mi Mamá estaba siempre a mi lado a pesar de tener su piernita enferma en curaciones diarias pues con la caída se le abró una herida muy grande, dolorosa y que me hacia angustiar cuando la miraba, a pesar de ello el 14 de Diciembre en la noche se puso a mi lado, me hizo lo de la ollita para que pusiera respirar, mi pastillita, los remedios que me habíaa mandado Germán, y uno muy bueno, que me hizo dormir tranquila y feliz toda la noche.  Eso oí que dijo al día siguiente, pues casi no me levanto del sueño que tenía. Fue un memeyo ideal para mi. No sentí nada desagradable  y pude dormir y soñar tranquila.

 

Al día siguiente, casi no me levanto a ir a hacer mi pipi,.y cuando regrese, mi Mamá Clemencia me dijo: Vienen tío Jaime y Tia Chichila (como entendáa yo sus nombres) y vamos al médico para que te den un memeyo que va a permitir que jamás vuelvas a sentir ni el mas mínimo dolor. 

 

Eso me alegro, me pusieron linda, con una camiseta de color amarillo precioso, una bufanda roja que me regalo en las Navidades pasadas mi médico Germán Moreno, y, aunque estaba lloviznando, nos fuimos los cuatro, yo iba caminando bajo el paraguas y bastón que llevaba mi Mamá Clemencia, y estaba feliz pues hacia muchos días no habíamos podido salir juntas dado lo de su piernita, pero eso me dio alegría, sentir que iba con ella. Detrás iban mis tíos que muy queridos nos acompañaron para no dejarnos solitas y luego antes de llegar a Doggy"s, hice juiciosa unos pipis, (ah, pero se me olvidaba, antes de irnos mi Mama Clemencia me dio avena con leche y panela raspada (que me encantaba y como 3 "uches" .). Eso si fue una parte linda de esa mañana.

 

Cuando estábamos subiendo las escaleras oí que una señora que bajaba le dijo a mi Mama Clemencia: Que hermosura de animal, hacia mucho tiempo no veía uno tan lindo. Mi mama le contesto sonriendo a la señora: Si, es linda, gracias. No dijo mas y dirigiéndose a mi me dijo: Ves mi muñeca linda como todo el mundo te quiere y que vas preciosa?

 

Cuando llegamos, bajé con mi Tio Jaime y mi Mamá Clemencia al consultorio en donde me cortaban mis uñas, en donde me examinaban siempre y también me sacaban sangre para mis exámenes de laboratorio. Entonces, me subieron entre el doctor y su ayudante Alex, a una camilla en donde mi Mamá Clemencia puso una sabana de las miís. Que dicha, eso no lo habíamos hecho antes, entonces sentí mas tranquilidad, luego ella me abrazo, el doctor le dijo : Doña Clemencia voy a rasurarle un poquito el brazo para hacer un examen de Sangre. A mi no me extraño porque siempre que me examinaban de pronto me hacían lo mismo.

 

Entonces de pronto me abrazo mas fuerte mi Mama Clemencia, me dio muchos besos, me dijo que todos, Mamá Ximena, Mamá Claudia, Papá Roger y todos me adoraban. Y, mirándola sin siquiera un suspiro, quede dormidita en la forma mas linda del mundo . . . y feliz de saber que jamás jamás, me habían dejado solita en ningún trance de mi vida.  Por eso, los Amo, y como epílogo de esta historia, digo que siempre les amaré, les seguiré cuidando, como se que ellos me amaron, sin ninguna clase de violencia, ni de carencias para mi, siempre estuvieron conmigo, y en cada acto suyo encontré el amor mas lindo, mas grande y sincero del mundo para mi, para su inteligente, linda, noble e inolvidable,

 

OKINA DE TOKIO MOE

 

Con cariño y esperando que ustedes lean esta sencilla pero sentida historia de una perrita que a mas de hermosa, campeona y fiel, fue la MEJOR COMPAÑERITA PARA TODOS ACA ,EN NUESTRO HOGAR.

Clemencia de Bertel  - Colombia