| En la naturaleza, los gatos son animales solitarios que
viven dentro de un territorio de caza propio, defendiéndolo de la intrusión
de otros de su misma especie, aplicando una ley natural instintiva, que
responde a unas precisas exigencias biológicas. Un felino que caza en un
área determinada, desempeña una actividad utilísima dentro del
equilibrio ecológico, conteniendo la excesiva proliferación de otros
animales. Si los felinos se concentraran en una determinada zona,
llevarían a cabo una acción destructiva, que terminaría volviéndose contra
ellos, por que el alimento escasearía. Los félidos constituyen uno de los
mas importantes elementos estabilizadores de la economía de la naturaleza.
Los gatos domésticos han extendido esa acción equilibradora a aquellos
ámbitos humanos en que nuestra especie, ha creado una situación que facilita
la proliferación de roedores, protegidos y alimentados involuntariamente
mediante las estructuras creadas por el hombre. Incluso en nuestros días,
los daños ocasionados por las ratas a productos alimenticios en todo el
mundo, son enormes, y proporcionalmente eran mucho mayores en el pasado.
Habituándose a vivir con el hombre, los gatos domésticos frenaron la
difusión de las ratas, con el consiguiente beneficio económico para nuestra
especie. Los gatos domésticos , alimentados regularmente por su
amo, o residentes en zonas donde los asentamientos humanos les ofrecen aún
indirectamente considerables recursos alimenticios, escapan a la norma
de la vida en solitario, ya que no habiendo entre ellos rivalidades de
sexo ni de abastecimiento de comida, pueden ser capaces de convivir
pacíficamente. En las ciudades, los gatos han modificado sus hábitos
"territoriales", formando a veces pequeños grupos mas o menos numerosos en
las zonas donde consiguen encontrar refugio. Por lo general viven reunidos
en una especie de agrupación contraria a su naturaleza, impuesta por las
circunstancias de la vida, y carente de solidaridad de grupo. Pero cuando
dos animales están dispuestos a medirse para establecer la soberanía
del territorio, es inevitable el enfrentamiento, y tras una temporada de de
amenazas y amagos, se presenta el enfrentamiento definitivo, donde decidirán
quien es el propietarios de ese territorio.
Así que aún cuando el gato doméstico, que vive con su amo y otros
congéneres, ha modificado su norma de vivir en solitario, adaptándose a
aceptar a otros gatos, y convivir con ellos, en algunas oportunidades ve
resurgir esta regla de vida para él natural, y se enfrenta a algún
compañero, por su supremacía territorial. No nos extrañe entonces que en
algún momento, dos gatos que conviven pacíficamente, en algún momento,
puedan enfrentarse y dirimir esta diferencia, en un serio enfrentamiento. |