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Prisionero solitario
que cantas con alegría,
cuando ves que nace el día
sueñas con tu libertad.
A veces en tu trinar
escucho una triste nota
que del corazón te brota
y es más dulce tu cantar.
Yo sé que anhelas ser libre
para cruzar el espacio
y besar la rosa blanca
que su perfume te da.
Quisiera poderte dar
la libertad con que sueñas,
más yo tan sólo soy dueña
de tu vida resguardar.
No quiero oírte cantar
esa triste melodía
pues sé que en ella me dices
de tus ansias de volar.
Anhelas la libertad
sin saber que, siendo libre,
la dicha que ahora persigues
afuera nunca hallarás.
Prisioneros los dos somos,
cada cual a su manera,
pues que el destino nos juega
una tan cruel desventura.
Yo tan lejos de mi Patria
y sin poder regresar,
tú encerrado en esa jaula
y soñando con volar.
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