| Ciertamente no hay nada que nos enternezca mas, que
cuando nuestra mascota nos mira con esos ojos tiernos. Entonces,
advertimos que esa mirada va dirigida a nuestro tenedor, así que no es su
amor lo que estamos presenciando en ese momento, lo que quiere es nuestra
comida , y ahora.
Dicen los expertos, que si se cede en ese momento, jamás se volverá a
disfrutar de una comida en paz. Así que lo mejor es, antes que nada, no
ceder en esa primera vez, pero si ya has caído en ese ruego esa primera vez,
es necesario poner remedio.
Para ellos deben seguirse estos consejos:
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Aliméntelo primero, ya que
si están realmente llenos, ya no tendrán ganas de pedir. Sin embargo,
has ejemplares realmente golosos, que pareciera que nunca quedan
satisfechos, y no pierden la oportunidad de disfrutar de otro delicioso
bocadillo.
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No permita que le gane el sentimiento de
culpa. Aunque su mascota le trate de manipular, con esos ojos tan
amorosos, recuerde que ella ya ha comido, y que no necesita de alimento
humano, es mas, en muchos casos es mas bien perjudicial para ellos.
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Los restos de comida, dejarlos para luego.
Si decide darle un bocadillo bien por que algo ha sobrado, o por que
sencillamente, se lo quiere dar, no lo haga desde la mesa, por que su
mascota comenzará a confundir las horas de comida de usted, con la de
ella, así que su bocadillo se le debe dar en su tazón, luego que usted
termine.
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Haga que su mascota cumpla esta ley. Así que
si comienza a mendigar, solamente al levantar un poco la voz, se
escabullirá a otro sitio. Si no funciona, puede hacer sonar algo, como
una bocina o una sonaja de lata. Después de varias veces, se dará cuenta
que ese comportamiento indeseado, desencadenará un ruido muy molesto
para ellas.
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Aísle el problema. Si ya ese comportamiento
mendigante, le hace sentir muy fastidiado, dígale NO, y calmadamente
llévelo a otra habitación y cierre la puerta. Habrá algunas quejas por
parte del mendigo, en forma de ladridos o maullidos (cuando el mendigo
es un gato), pero no lo deje salir sino hasta que usted haya terminado
de comer. Con el tiempo sabrá que si no anda pidiendo, no se le echará
fuera.
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Envíelo a la escuela. Si los ruegos de su perro están empezando a
ponerlo de mal humor, puede probar una escuela de obediencia, y una vez que
ambos, dueño y perro, hayan dominado las órdenes básicas, volverá a
haber paz a la hora de la comida.
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Pero recuerde, lo mejor es educar desde el primer día que llega
el cachorro, siempre será mas fácil que corregir al adulto.
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