| Además, se han venido utilizando terapéuticamente
a los animales de compañía en lo que se denominan “terapias asistidas con
animales”.
Los animales brindan una constante fuente de tranquilidad y foco de
atención. Sacan de adentro nuestros instintos. Nos hacen sentir seguros y
aceptados incondicionalmente y con ellos podemos ser como somos sin temor al
rechazo. Por eso las mascotas como compañía han ganado popularidad para
paciente con SIDA, en cuidados paliativos y/o con enfermedades
psiquiátricas.
En la actualidad existen miles de estudios que demuestran los
beneficios del vínculo animal-humano que puede volverse una experiencia
terapéutica cuando está mediada por un profesional de la salud y un
adiestrador canino.
La terapia con animales trata de cosas simples como acariciar un perro o un
gato, cuidarlos, alimentarlos y jugar con ellos. Estas simples cosas
regularizan la respiración, reducen la ansiedad y baja la frecuencia de
palpitaciones.
Incluso está comprobado que mirar un acuario lleno de pececitos sirve
para disminuir la presión arterial, por lo menos por un rato según lo
validan muchos estudios.
En varias investigaciones internacionales se ha evidenciados que vivir
con una mascota mejora la creación de anticuerpos que previenen las alergias
en los niños. Asimismo, las personas de edad que conviven con un perro
tienen menos problemas de salud ya que el perro los mantiene ocupados y con
más vitalidad. Se ha podido comprobar que necesitan menos visitas al médico
que los que no lo tienen un can en su vida.
Entre las personas que han sufrido un infarto, al año después el
porcentaje de sobrevivientes es cuatro veces mayor entre los que viven con
un perro.
Según lo demostró un grupo de investigadores japoneses de la Azuba
University, la convivencia con un animal de compañía induce la producción de
la misma hormona que genera un mimo. Después de haber jugado una hora y
media con el amigo de cuatro patas, los niveles de hormonas aumentarían
hasta 20%.
En un estudio llevado a cabo por investigadores australianos de la
Universidad de Deakin en Victoria, se pudo demostrar que vivir con un perro
ayuda a prevenir el sobrepeso y la obesidad en los niños. |