| Todos los seres vivientes, plantas, animales, humanos,
desprendemos un olor que es característico de la especie, así que es
inevitable que nuestro perro, también tenga el olor que le es propio. La
cosa se complica, si ese olor se convierte en algo apestoso e
insoportable, entonces si hay que tomar serias medidas.
Aunque realmente el poseedor de ese fuerte "aroma" sea
nuestro pobre perro, antes que nada tenemos que estar conscientes de
cuando le dimos su último baño, ya que lógicamente, baños periódicos
le mantienen limpio y saludable. Esto siempre que sea hecho de forma
adecuada, ya que baños demasiado frecuentes, pueden alterar el
funcionamiento de sus glándulas sebáceas, atrofiándolas o haciendo que
produzcan en exceso, causando seborrea, y entonces se consigue
precisamente el efecto contrario al que se busca, ya que el exceso de
grasa se descompone fácilmente, provocando un desagradable olor. Para
estos problemas existen champús específicos que deben ser recetados por
el veterinario.
Si para peor, se le ocurre revolcarse en desperdicios o suciedades,
el darle un buen baño es imperioso, pero sólo utilizando productos
específicos para ellos, nunca los de uso humano, ya que el PH de los
perros es diferente al humano, por lo que requieren un champú diseñado
para ellos.
Tanto el uso de champús inadecuados o de insecticidas, dañan el
manto del perro; aún los considerados inocuos, empleados con mucha
frecuencia, causan alteraciones en la piel tales como eczemas y
malos olores.
Una higiene mal realizada o inadecuada, es causa de mal olor en
nuestro perro, pero no es la única causa que lo produce. Si aún el mal
olor persiste en tu perro, no aumentes el número de baños, pues lo mas
seguro es que algo no esté marchando bien en su organismo, y entonces
revísalo de punta a punta. Para esta revisión, te sugerimos revisar
oídos, pues infecciones de oído, causan mal olor, heridas purulentas,
granos en la piel, escamas, y también revisar las glándulas perianales,
estas pequeñas bolsas cercanas al ano, puede ser que estén llenas, y sea
necesario recurrir al veterinario para que las vacíe, pues pueden reventar
y causar llagas malolientes.
Es necesario también tomar en cuenta, que hay razas que por sus
características morfológicas, o por sus hábitos, pueden tener
tendencia a tener malos olores. Así, las razas de pelo largo, al producir
mas grasa que las de pelo corto, necesitan mas cuidados, sobre todo
aumentando la frecuencia de los cepillados, no de los baños. Por lo mismo
que tienen pelo largo, pueden quedar restos de materiales malolientes en
su pelaje, por lo que debe ser revisados por todas partes, inclusive
alrededor del ano.
También los perros de orejas largas, pueden sufrir infecciones con
mayor frecuencia que los de orejas cortas, lo que puede originar también
mal olor.
Cuando bañes a tu perro, sécalo rápidamente, pues una piel
húmeda toma mal olor.
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