|
Magoo es
la imagen del maltrato.
Cada día
se encuentran nuevos casos en los que vemos como los seres humanos somos
capaces de realizar semejantes actos con unos indefensos animales que lo dan
todo a cambio de nada. Solo se puede catalogar a este tipo de personas como
verdaderos enfermos.
Soy
colaboradora activa de varias protectoras de animales. Colaboro en algunos
centros como voluntaria tanto en las instalaciones como en casa de acogida
hasta que estos animales son adoptados.
He visto
muchos casos en los que las condiciones en las que llegan los animales a las
protectoras son lamentables.
Uno de
ellos mi actual perro Magoo.
Hace
aproximadamente 3 años nos acercamos a una protectora de animales que
necesitaban voluntarios para ayudar a los animales abandonados por lo que
decidimos que ese verano no íbamos de vacaciones. Que esas vacaciones serían
en exclusiva para la ayuda de éstos. Al igual que nosotros acudían varios
voluntarios más con la intención de proporcionarles a estos los cuidados y
atenciones que requerían cada uno de ellos.
Nosotros
en un principio nos encargábamos de adecentar a los perros, bañarlos,
peluquería y cepillado, para después proporcionarles un paseo (esto durante
todos los días de verano).
Mientras
trabajábamos cada día se acercaban varios perritos de tamaño pequeño, entre
ellos mi actual perro Magoo. Había tanto que hacer que la verdad a estos
peludines pequeños no les podíamos prestar mucha atención. Pero aun así cada
día se acercaban a nosotros deseosos de caricias y un poquito de atención.
Magoo se
acercaba y se ponía en nuestros pies sin moverse hasta que le hacíamos
alguna caricia, cuanto más le acariciabas más se pegaba a ti, siempre con la
cabeza mirando hacia abajo, desaliñado, con el pelaje muy largo y
estropeado. Recuerdo que nunca ladraba, ni lloraba, no hacía nada, para el
sentirse acompañado era suficiente.
Un día
que acabamos antes de lo previsto le prestamos más atención y vimos que
Magoo tenía algo raro, se le veía mal, ya que con el pelaje tan largo casi
no se le veía ni un rasgo de la cara. Preguntamos por él (le llamaban el
cieguito).
Al
levantarle el pelo le vimos que le faltaba un globo ocular y que el otro
estaba completamente grisáceo y con una enorme raja que le cruzaba todo el
iris. Preguntamos si sabían lo que le había pasado, no supieron contestar o
no quisieron a lo que se veía evidente.
Ese día
al marchar me quede intranquila. El perro llamado cieguito me había dejado
huella y no pude dejar de pensar en él. Deseosa de que llegará la mañana
siguiente para volver y acercarme nuevamente a él.
Ese día
fue cuando decidí que el perro cieguito tendría un nuevo hogar, a mi lado.
En la
protectora se acordaban perfectamente de cómo encontraron a él cieguito y
nos contaron la historia.
La
policía local aviso a la protectora de que habían encontrado en un monte un
pequeño perro al parecer muerto y que debían pasar a recogerlo. Cuando llego
la protectora encontraron al perro acurrucado como una bola y apoyado en el
tronco de un árbol, el cual le había proporcionado la protección de la
lluvia y el mal tiempo que hizo esa primavera. El perro no hizo ningún
movimiento por lo que pensaron que estaba muerto. Cuál fue su sorpresa que
cuando lo cogieron en brazos el perrito reaccionó con el pequeño hilo de
vida que le quedaba y realizó unos cuantos gestos de agradecimiento que en
la protectora dicen que nunca olvidarán. Dicen que fue increíble como este
perrito en las condiciones que estaba de salud pudo reaccionar de tal
manera. El perro fue abandonado en un monte cerca de carreteras y autopistas
llenas de peligros y más siendo como era un perro completamente ciego.
Supuestamente el perrito lleno de miedo, hambre, frío y sed se dejó caer en
ese árbol hasta dejarse morir.
Cuando
llegamos al día siguiente a la protectora le comentamos al responsable sobre
la posible adopción del perro cieguito. No les gusto mucho la idea porque
pensaban que nos cansaríamos de él. Le convencí, le expliqué que ya había
tenido otro perro ciego y que para mí no era importante la deficiencia de
éste; que le enseñaría sin problema y que de verdad le proporcionaría un
buen hogar.
Le di
unos cuantos baños y le corté el pelo. Nos acercamos al veterinario para que
le hiciera una analítica completa y le observará los ojos, ya que nos
parecía que las causas de las lesiones de los ojos de Magoo no eran por
enfermedad.
El
diagnostico final del veterinario: Globo ocular sacado con un objeto
punzante, el otro globo ocular perforado con objeto punzante.
Tras
haberle cortado el pelo salieron numerosas cicatrices entre las cuales una
en el tórax. Diagnostico veterinario: apuñalamiento con navaja o cuchillo
(cicatriz en zona pulmonar de unos 5 cm).
Lo
habíamos imaginado pero no queríamos creerlo hasta tener una opinión
veterinaria. La cual se confirmó.
Magoo se
paso 6 meses casi sin comer, tenía miedo a comer en casa y sólo intentaba
comer las cosas que se encontraba en la calle. Estaba acostumbrado a
buscarse su alimento y si comía algo en casa parecía que tenía pánico como
si le fuéramos a hacer algo por comer. Durante los 6 meses no ladró ni un
solo día, ni lloriqueó, no hacía ninguna expresión como cualquier otro
perro. Lo único que le importaba era estar a nuestro lado sin más, tener a
alguien cerca y sentir el calor y el cariño del que había carecido tanto
tiempo.
Las
bolsas le ponían muy nervioso, se asustaba de todo. No quiero ni imaginar
los malos tratos que recibió este animal y que no dejaron huella física pero
si psicológica.
Después
de esos 6 meses Magoo empezó a ser un perrito normal, ahora juega, corre,
salta, pide su comida, mimosea a todas horas y cuando no le puedes hacer
caso se sienta con la cabeza bien alta, parece que te mira y no se cansa, se
queda así hasta que le dices algo o le haces una caricia, ya pueden pasar 5
minutos como una hora él se mantiene en su posición completamente pendiente.
Si le dejas en un sitio ajeno, por muy bien que se le trate, según nos
marchamos tenemos que volver a por él, se pone aullar con desesperación y
según llegamos hace mil tonterías de la alegría que siente.
Bueno esta es más o menos
la historia de Magoo, espero que sirva para que nunca mas ningún ser humano,
abandone a ninguna mascota a un cruel destino.
|