| Los que viven en el campo se entretienen con ratones,
pajarillos, insectos; los callejeros con restos de basura y objetos que
consiguen en la calle, y las mascotas domésticas cazan juguetes, calcetines,
y cualquier objeto que tengan a mano, incluyendo nuestras manos y piernas.
Se divierten acechando a la víctima, que puede ser un ovillo de lana,
o un calcetín, adoptando posiciones que nos parecen divertidas. Son ni mas
ni menos que simulaciones de caza.
Pero para fortalecer sus instintos y desarrollo natural, requiere que
otro ser vivo, intervenga en el juego, estimulando e incitando al minino
para que corra, salte, ruede o se agazape, como haría un felino salvaje, en
la primera etapa de su vida, estos contrincantes, son sus propios
hermanos, y desde que tienen unas tres semanas, comienzan a jugar con
acciones generales rudas de empujar y rodar, agarrándose mutuamente; en esta
fase, nadie se hace daño, pues ninguno tiene la fuerza para herir.
Tras unas semanas, el juego se vuelve mas sofisticado, se persiguen,
se lanzan, se agarran con las manos, patalean con las patas traseras, y
añaden algunas maniobras de caza. Como en esta etapa, todavía no coordinan
bien, sus movimientos parecen divertidos, exagerados e innecesarios, dando
la impresión de que solo lo hacen por diversión.
| Hacen "salto de ratón", que consiste en esconderse, encogerse,
deslizarse, salir disparado y saltar sobre el objeto presa. El "golpe de pájaro", que comienza con el mismo acercamiento, pero
termina con un brinco y la extensión de una de las manos para intentar
atrapar un objeto colgado.
El "manotazo de pez", que usa cuando la presa está en el suelo. Da un
golpe con la mano, y el objeto vuela por el aire, hacia atrás por encima de
la cabeza o del hombro.
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Gracias Tom, ¡ que tengas buena
caza! |
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Las ganas de jugar disminuyen después de los cinco meses, parece ser
debido, por una parte a que en estado salvaje ya a esa edad se independizan,
y por otra parte, por que para ese momento, ya han aprendido todos los
movimientos necesarios, y ya son capaces de aplicar en su vida diaria, lo
que han aprendido.
Los gatos domésticos, aún cuando reciben de sus dueños lo que
necesitan y no requieren de cazar para sobrevivir, aunque sean física y
sexualmente maduros, siguen disfrutando lo que nosotros llamamos juegos. Aún
cuando se dice que los gatos domésticos juegan por que nunca llegan a
madurar, en el sentido que no necesitan cazar para sobrevivir, la realidad
es que esta actividad, es necesaria para fomentar su equilibrio psíquico y
conductual. A veces podemos observar que nuestro gato adulto, desarrolla lo
que podríamos llamar unos "ataques de actividad y juego", dando la impresión
que han caído en una locura. Carreras repentinas, paso lento para luego
efectuar una aceleración fulminante, saltos contra las paredes,
persecuciones fantasmas, y de repente vuelta a la calma. Estos procesos no
son mas que juegos de felinos que en un alarde de su imaginación, persigue
presas imaginarias, acecha a roedores inexistentes o salta sobre pájaros.
Así que esto no debe extrañarnos, ni preocuparnos, ya que nuestro gato
aunque adulto, sólo se está divirtiendo y garantizando el mantenimiento de
su equilibrio emocional. |