| Una semana o mas, después de ocurrida la monta, la perra
puede mostrar algunos signos que confirman la gestación, tales como
malestares leves por las mañanas o vomitar un poco de espuma amarilla.
También puede tener un poco de falta de apetito durante las primeras
semanas, e inclusive, perder peso, que puede ser la manera en que la
naturaleza hace perder peso a las perras que están excedidas, como una
preparación para mejorar el proceso del parto por venir. Por lo general
alguno de estos pueden ser los únicos signos de gestación, hasta la quinta
semana. En esta etapa, los embriones desarrollan sus órganos vitales, y su
aumento en tamaño es muy poco.
Después de ese período, comenzará el aumento de peso y agrandamiento
del abdomen. Al mismo tiempo, aumentan el volumen de los pezones, y se
distienden, volviéndose rosa el pigmento de la glándula mamaria. Los pezones
pueden continuar aumentando de tamaño hasta que la perra llega a término, y
unos días antes del parto pueden tener una secreción acuosa.
El signo mas confiable de preñez, es el movimiento de los cachorros
durante los diez últimos días de la gestación. Es fácil detectar la
inquietud de los cachorros aún no nacidos, colocando muy suavemente
una mano a cada lado del abdomen de la perra. A medida que se aproxima el
momento del parto, los cachorros se vuelven mas activos e inclusive se les
puede ver mover, cuando la perra está echada de lado.
Es frecuente, que la perra tenga cambios en su personalidad una vez
que está gestante. Una perra normalmente activa, puede volverse tranquila y
afectuosa, o una perra apacible, puede ser en esos momentos sumamente
activa, y por lo general, todas se vuelven mas exigentes.
Durante la gestación, no debe permitirse que la perra engorde o
adelgace demasiado, ambas situaciones , pueden complicar el parto. Como ya
se ha dicho, normalmente, una perra gestante adelgaza en las primeras
semanas. Lo aconsejable, es alimentar a la perra con alimentos ya
balanceados disponibles comercialmente, que cubren los requerimientos
nutricionales de las perras gestantes. No se debe aumentar las vitaminas y
minerales sin el consentimiento del veterinario, pues un suministro
indiscriminado y no controlado de vitaminas, puede dar como resultado,
cachorros excesivamente grandes, que pueden hacer el parto mas
doloroso y difícil, propiciando también ataques de eclampsia antes y después
del parto. Los alimentos para perras gestantes, normalmente están bien
balanceados, y los suplementos de vitaminas y minerales, pueden alterar el
metabolismo normal de la perra.
Al aumentar el diámetro abdominal, también aumentará su apetito,
por lo que requerirá un aumento en su ración diaria, tanto en cantidad como
en calidad, con mayor cantidad de calorías y proteínas, dividida en 3 o 4
porciones diarias. En el caso de perras grandes, pueden estar incómodas las
últimas semanas, y pueden perder interés en la comida, por lo que se tendrá
que recurrir a darle alimentos mas apetitosos, para que tengan una buena
alimentación.
En cuanto al ejercicio de una perra gestante, es necesario que haga
ejercicio para mantener su tono muscular, con acceso a la luz,
permitiéndosele jugar, correr y hacer todas sus actividades normales, hasta
las últimas dos semanas, cuando se deben suspender los ejercicios vigorosos
así como saltos y brincos. Puede continuarse con caminatas hasta el
día del parto, teniendo cuidado que si está muy aumentada de peso, debido a
la gestación, es fácil que pierda el equilibrio y caiga, pudiendo dañarse
los cachorros e inclusive, producirse un aborto. Si está dentro de casa, y
hay escaleras, no debe permitirse la subida y bajada corriendo, para evitar
una caída.
El tiempo promedio de la gestación es de 63 días, desde el momento de
la concepción, hasta el parto, pudiendo ser dos días antes o después. Las
perras que tienen camadas grandes, por lo regular paren unos días antes,
mientras que las que llevan sólo uno o dos cachorros, pueden prolongarse
hasta dos días después del período normal.
Si para el día 63 de gestación, la perra no ha parido, debe ser
observada. Mientras ella se mantenga alerta, y se aprecie el movimiento de
los cachorros, no hay razón para preocuparse. Sin embargo, si se
observa algún signo anormal, la perra debe ser revisada por el veterinario,
quien es el único que puede determinar lo que se necesite hacer. |