|
Egipto, misterios insondables,...Quién no se ha
sentido alguna vez atraído por su magia, se ha maravillado ante la
magnificencia de las Pirámides, de la Esfinge, rostro humano con garras
de león, y ha sentido la vibración espiritual en sus divinidades, las
cuales tuvieron la más diversa representación y fueron muy variadas
llegando a conocerse más de tres mil. Inicialmente eran propias de cada
tribu, y luego a medida que el país se fue unificando las divinidades
más importantes fueron alcanzando carácter nacional.
Muchas de estas divinidades fueron zoomorfas, es decir,
tuvieron la forma de animales, así Anubis, Dios de lo Muertos, tenía
cabeza de chacal; Khnum, Dios Creador del Hombre, tenía cabeza de
carnero; Horus Dios - Sol de cabeza de halcón, era una de las grandes
divinidades del Valle del Nilo; Sekhmet, de cabeza de leona, diosa de la
guerra sanguinaria y cruel.
Entre esta serie de divinidades, BAST diosa gato,
venerada especialmente en el Delta del Nilo, también conocida como
Ousbastis y Bastet, fue representada como una mujer, con cabeza felina.
Su ciudad, Busbastis, que significa "mansión de
la Diosa Bast", llegó a ser capital de Egipto en su momento de mayor
esplendor, siendo el edificio más importante de la ciudad, el templo
dedicado a la diosa.
El culto al Gato, aparece en el Antiguo Egipto
alrededor del año 2900 A.C., y según la mitología la diosa gata Bastet,
defendió al Dios - Sol Ra contra los ataques de la serpiente Apofis, una
de las deidades del mal hija y esposa del propio Ra.
Fue diosa de la guerra, de la fertilidad, de la
alegría, de la maternidad, la fecundidad y otras virtudes femeninas,
además de guardiana del hogar y feroz defensora de los hijos.
El simbolismo de BAST y su culto, fueron complejos, por
un lado representaba la energía del sol etérea, cálida y vivificante,
siendo esta su parte evidentemente femenina; de otro lado, la conexión
con el culto a la luna, proveniente de la parte misteriosa y amante de la
noche, propia de los gatos. |