| No debe extrañar, que un animal que posee un tejido
nervioso tan fino, como el del gato, pueda padecer de auténticas neurosis.
Estos trastornos de la conducta deben tomarse muy en serio, pues pueden
hacer tan difícil la convivencia con el gato, que mas de uno ha sido
eliminado o abandonado por este problema.
Las causas de estas neurosis, deben buscarse la mayoría de las veces,
en el entorno inmediato del gato, que al asumir un comportamiento extraño,
protesta contra unas condiciones de vida que para él son insoportables: Así,
que cuando un gato nuestro decir que está "insoportable", hay que revisar,
que conducta, o elemento lee está haciendo la vida también a él
"insoportable".
Los trastornos mas comunes a causa de las neurosis son: miedo,
rechazo de la comida, micciones de protesta y agresividad. Sin embargo, cada
uno es el experto en su gato, por lo que es el mismo dueño quien deberá
analizar la situación y realizar el trabajo principal.
Miedo: El gato, tiene
como característica congénita, ser cauteloso. Sin embargo, no es del todo
normal que el animal huya atemorizado de cualquier persona, se esconda, y
sólo se acerque a la comida como un alma en pena. ¿Cuál puede ser la
causa? Si se trata de un gato que ha sido recogido en la calle o de algún
albergue, es seguro que ha padecido maltratos y experiencias muy negativas
de los seres humamos. En este caso, la persona que ha recibido un gatito ya
sea cachorro o adulto en estas condiciones, tiene que restablecer la
confianza del animal, muy despacio y con cuidado, haciendo gala de una gran
paciencia, no desanimándose por aparentes retrocesos en al conducta del
animal, que necesitará tomar su tiempo para comprender que no será
nuevamente maltratado o agredido por un humano.
A veces ocurre que es el propio dueño quien ha atemorizado al animal,
al haberlo acariciado o agarrado, en contra de la voluntad del animal, o le
han hecho recibir "cuidados" de forma autoritaria, tales como alimento o
cepillado a la fuerza, y otras situaciones similares, que aunque hayan sido
realizados con la mejor intención, ocasionan que el animal huya aterrado,
cuando va a ser objeto de alguna de esas "buenas" acciones.
Rechazo de la comida: Los gatos
pueden sufrir de tales sufrimientos psiquícos, que pueden dejar de comer,
llegando al extremo de producirse verdaderas situaciones de peligro para la
salud y vida del animal. En estos casos, no es aconsejable darle de comer a
la fuerza, ya que entonces el entristecido animal se espantará todavía mas.
Lo mas aconsejable en este caso, es llevarlo al veterinario, para que le
evalúe, y si el desgano es por esta causa, darle un estimulante del apetito,
y alimentarlo con pequeñas porciones de sus comidas favoritas .
Micciones de protesta:
Si un gato es muy limpio, sólo usa su arenero, y de pronto comienza a dejar
regueros y montoncillos por todas partes, inclusive al lado mismo de su
propio arenero, lo primero que hay que hacer es comprobar que no tenga una
cistitis, piedras en la vejiga o alguna otra enfermedad corporal. Si está
completamente sano, este comportamiento puede indicarnos, que algo está
ocurriendo que le produce un profundo disgusto. En este caso, será el mismo
dueño quien debe analizar la situación, para saber que produce este
problema: ¿una nueva persona en el hogar, un bebé, otro adulto? ¿muebles
nuevos? ¿restricción en su libertad de movimientos? ¿una nueva mascota?
¿cambio de su sitio habitual de dormir? Trate de restablecer su normalidad,
y déle afecto. En el caso de los gatos que no están castrados, el problema
se elimina al hacerlo.
Agresividad: Se supone que cuando
esto ocurre, es debido a la represión que sufre el gato doméstico de su
comportamiento de caza. Tratándose de un cazador apasionado, puede aburrirse
de las comidas, horarios, y demás rutinas de la vida doméstica. Lo
recomendable en este caso, es proporcionarle un juguete, que en cierta forma
le suministre la emoción de la cacería. En las tiendas de mascotas, pueden
conseguirse diversos juguetes, que inciten al gato a las prácticas de caza:
acechar y jugar, es un magnífico placer para los gatos.
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