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Samuel quiso hablar con ellos, y como así lo deseó y con tanta fuerza, ellos lo sintieron así y detuvieron su marcha; cuando los vio de cerca, Samuel les dijo: Pero ¿Quienes son ustedes? , son pequeños como yo, pero parecen hombres viejos, sin embargo van jugando y disfrutando como niños. El que parecía ser el guía del grupo, que iba con un hermoso bastón incrustado con trozos de caramelo y chocolate le dijo: -Somos juventud y vejez, somos riqueza y pobreza, somos alegría y tristeza y somos todo y nada. Yo me llamo Ray-Mú y estoy guiando mi grupo hacia su trabajo; éste(y señalaba a un gordito bonachón) continuará cuidando que flores, hierbas y frutos lleguen en el momento apropiado, y ésta (una rubiecita blanca y transparente, vestida con una túnica azul) será la que se encargue de cuidar todas las aguas y las lleve de un sitio a otro según donde vayan siendo necesarias; aquel que ves allá (un viejecito con una larga barba y que llevaba una flauta, que empezó a tocar con unos sonidos tan dulces y suaves que Samuel sintió una gran felicidad) con cada nota de su flauta, revisa que cada especie animal cumpla su cometido, y aquel que ves allá (que era un delgado y sonriente pelirrojo con unas patillas enormes), cuida que los hombres no entorpezcan el trabajo de este grupo; su trabajo es muy delicado, sobretodo hoy en día, y todo el grupo que va con él, son sus ayudantes, y cuando tú regreses del Puente Dorado, deberás también ser su ayudante, en secreto y sin que nadie lo sepa, así también Gatoamarillo y los que tú unas a ti. Samuel muy impresionado con toda esta conversación, le dijo a Ray-Mú que para él sería un honor ayudar en el trabajo de ese grupo. Al oir esto, Ray-Mú sacó de su cinturón una espada hecha de luz, tan hermosa y brillante que Samuel quedó deslumbrado. Tómala, le dijo Ray-Mú, y con ella cortarás todo lo negativo, ella con su luz iluminará tus decisiones y cortará todo lo que no te permita cumplir con tu misión. Samuel recibió la hermosa espada que sintió palpitar en su mano, y con gran delicadeza la puso en su cinturón. Ray-Mú llamó a su grupo que con gran algarabía se despidió de Samuel y Gatoamarillo, y siguieron su marcha para cumplir el trabajo que debía realizar en este planeta. |