|
| |
Nos acomodaron otra vez en el retén, y nos acurrucamos uno
encima del otro a dormir, extrañados, pero sin miedo, tranquilos, y nos
pusimos a soñar con nuestra mamá-gata. En medio de la noche Ella vino otra
vez a darnos de comer con el tubito; como ya sabíamos de lo que se trataba,
chupamos con gran gusto y nos quedamos dormiditos otra vez hasta el otro día.
De esa noche mantenemos en nuestro recuerdo imágenes de claridad y oscuridad,
sensaciones de frío y miedo y por último una gran tranquilidad. Ciertamente
es que como habíamos abierto nuestros ojitos a la luz hacía muy poquito
tiempo, todavía no veíamos muy bien.Entre teteritos y durmiendo pasamos creo
que un día o dos, recibiendo caricias y atención de esas manos, claro que un
poco torpes y no tan acertadas como la de nuestra mamá-gata; en este punto
debo decir, sin que se tome como una crítica, sino sólo como un comentario,
que lo que ha sido bastante deficiente aquí, es lo que se refiere a nuestro
acicalamiento personal. Nuestra mamá-gata nos lamía suavemente y nos
mantenía no sólo limpios sino perfectamente peinados. Aquí, Ella nos ha
frotado, cepillado, pasado pinchitos y a pesar de todo eso, todavía estoy
empegostado. Ni les cuento nada de mi hermano, que le ocurrió un pequeño
accidente, y lo han cepillado hasta casi despellejarlo sin que se haya logrado
mayor cosa en olor y textura de pelo; bueno como se hace, algún problemita
hay que tener.
Nos cuentan
(sigue)...... |