No recuerdo donde nací, debía ser . . . una familia grande
porque me regalaron a un chico melenudo y con cara de no tener
amigos, claro qué, mi destino está en manos de los humanos( como el de
todos nosotros), pues me fui con él.
¡Eraaaaaaa!!!!. malo¡, malo!, peroooo ¡malo ! ¡malo! y no creáis que
exagero . . . me pegaba patadas, golpes fuertes . . . fíjate, la última
paliza que nos dió a su chica y a mí fue: . . . la muerte de esa
chica, yo con los molares y los dientes destrozados amen de muchas
magulladuras en todo mi cuerpo, además me sacaron de casa y en un furgó
n que . . . tenía un olor raro . . . me llevaron a un lugar
donde había más perros. ¡¡¡ como ladraban !!! era insoportable el jaleo
que armaban los " colegas".
No me encontraba nada bien, me dolía la boca y el resto de mi
cuerpo.Me metieron en un "chenil"( así lo llaman los humanos) para mí
que era la cárcel y de repente me dormí. Cuando desperté estaba una
señora a mi lado hablándome muy despacito, la gruñí y me fui al rincón,
allí que tenía la pared detrás podía defenderme pero . . . ¿ que me
habían hecho en la boca? No tenía muelas, ni casi dientes, ¡ que horror!
¿ Con qué iba a morder yo? pero no me dolía; ya no tenía cachitos de
dientes por la boca, me los habían quitado y me habían curado.
Imaginaros ¡estaba desdentado! Me dolía todo mi cuerpo de los golpes
que me había dado mi antiguo dueño, los otros ladraban sin parar lo que
me hacía sentir aún peor y además estaba ella, allí, sentada, esperando,
con una mirada llena de ternura hacia mí. ¡ No sabía que hacer! porque
,si me acercaba y me golpeaba , pues me sentiría aún peor.
¡ Dita curiosidad! Husmeé, nada, le enseñé el colmillo, nada, ¡en
fin! Con el rabo entre mis patas me fui acercando a ella y lo único que
hizo fue extender su mano abierta, me acarició por la parte baja de la
mandíbula, en ese momento supe que no me haría daño, sólo dejé mi cara
en su mano y me decía cosas agradables, bonitas, tranquilizadoras, me
acarició por la cabeza, por el lomo ¡fue sensacional! hasta me atreví a
mover un poco mi cola, no mucho que me dolía.
Ese fue el principio de muchos meses, pues por orden judicial tuve
que estar mucho tiempo, me daba la comida reblandecida en agua, me
traía de su casa comida para que yo pudiera alimentarme, me trajo
pelotas y juguetes de esa manera jugando con ella se me iban
endureciendo las encías, ya comía algo de pienso seco, y así pasaron los
meses. Descubrí a otra humana diferente de lo que yo conocía y me decía:
- A ver si el juez levanta la sanción y viene una buena familia
que desee adoptarte, ¡ te mereces lo mejor!. Yo ya no quería a nadie,
con ella era feliz a pesar que solo la veía por las mañanas y alguna
tarde que venía a dar conmigo paseos.
Claro que nunca hay dos sin tres, ella desapareció unos días,
en ese medio tiempo el juez lo absolvió de mi paliza, dijo que eso no
era delito, así que, vino un señor con un coche y me llevó; bueno, tengo
que decir en mi favor que soy un pastor alemán muy guapo, ( me lo decía
ella) y este nuevo amo me llevó a un lugar donde había muchos coches
viejos, allí me dejó con unos trozos de pan y un cubo con agua ¡ que
horror! que destino el mío, de un mal amo a otro peor, este me ignoraba,
como que no existía, y . . .
Decidí escaparme, volver a donde estaba ella, no quería otra vida de
malos tratos, ella no me trató mal, así que escarbé con todas mis
fuerzas por debajo de la valla de los coches viejos y salí en busca de
ella.
Me costó muchisiiimooo llegar otra vez a aquel lugar, pero la
encontré, me abrazó y lloraba, decía que no hay derecho a que nos traten
tan mal aunque nos usen para vigilar, y me recogió, debía de estar muy
mal por que sus atenciones eran todas hacía mí.
Llegó un señor y al verla llorar le preguntó que le pasaba, ella le
contó mis avatares y le dijo que no me podía llevar para su casa porque
en ese momento ella no tenía casa, a lo que el señor accedió a adoptarme
para que dejara de sufrir y tuviera de verdad una buena familia.
Me montó en su coche y fui a su casa, hoy soy feliz, muy feliz ;tengo
un verdadero hogar, amos que me quieren mucho, cuidan de mi de una
manera especial, soy el juguete de sus cachorros y disfruto mucho cuando
juegan conmigo.
Gracias al tesón de ella, hoy tengo mi hogar, mi nombre ya es otro
pero no lo voy a decir porque no quiero perjudicar a mis amos.
Existen las segundas oportunidades ¡¡¡también las terceras!!!
Con cariño.
Un perro con hogar