| |||||||||||||
|
Actualmente se utiliza el sonógrafo para registrar el canto de las aves, este aparato permite recoger en un gráfico (sonograma) la altura, amplitud y ritmo del mismo.
Pero para fines de valorar el canto durante el adiestramiento, se acostumbra identificar los sonidos con palabras que lo imiten (onomatopeya). Con este método los sonidos son representados por vocales y consonantes que integran sílabas o "giros" y el conjunto de sílabas o giros constituye una "estrofa".
Para una buena apreciación debe tomarse en cuenta, en primer término, la dicción, la intensidad o fuerza vocal y el tono.
Se entiende por dicción la claridad con que el ejemplar pronuncia cada sílaba, permitiéndonos reconocer las vocales y las consonantes. Las consonantes mas dulces son la "E" y la "L", las vocales "0" y "U" suavizan el canto mientras que la "I" le imprime agudeza.
La intensidad o fuerza vocal se refiere al volumen del canto, depende del desarrollo torácico. La falta de intensidad se llama raquitismo fonético y es debido a torax estrecho, secuela de enfermedades del pulmón o sacos aéreos. Es frecuente en pájaros excesivamente gordos, por ocupación de espacio, que impide un buen llenado de los sacos aéreos.
El tono del timbrado es mas alto que el de las otras razas de canto y pueden distinguirse tres registros que corresponden a elevado o agudo, normal o medio y bajo o profundo. Siendo éste el mas apreciado. El tono condiciona la calidad de muchos giros.
Por ultimo vamos a considerar características que son mas imputables a la estructura anatómica de cada ejemplar. Nos referimos a la modulación, la duración del canto y del timbre.
Por modulación se entiende la peculiaridad de mantener igual tono e intensidad durante todo el desarrollo de un giro "giro llano" o ir disminuyendo el tono e intensidad "giro descendente", haciendo el giro dulce y grave. Otros en cambio elevan tono e intensidad hasta unirlo a otro giro "giro ascendente". Existen ejemplares excepcionales capaces de comenzar elevando el tono y la intensidad para luego bajarlos a los niveles con que iniciaron el giro "giro ondulante".
La duración del canto debe ser suficientemente larga para poder ser apreciado pero nunca debe excederse en un giro, desperdiciando aire que puede necesitar para completar su repertorio.
El timbre confiere al ejemplar individualización y características propias. Se debe a la forma de su pico, estructura palatina y a la conformación buco-nasal.
Puede considerarse también, la armonía de los giros en cuanto al canto de un ejemplar. Así como también, la armonía ya referida a los ejemplares que integran un equipo; esto viene a significar que los ejemplares tienen similitud en intensidad, ritmo y tono.
Para terminar debemos referirnos a los defectos del canto que restaran puntos en el juzgamiento. La estridencia produce molestia auditiva por la intensidad "penetrante" de la altura del canto. La nasalidad es un defecto muy desagradable del canto, generalmente producido por defecto en la conformación de la cavidad buco-faríngea o de las fosas nasales. Por último, la rasgada o rascada que generalmente se produce en medio del desarrollo del repertorio o al final del mismo, se aprecia como un enlentecimiento de la nota emitida, acompañada de un arrastre o chirrido. Se presenta en ejemplares que pierden bruscamente la presión de aire necesaria para mantener el canto. © 1980 - 2001 Derechos Reservados - Dr. Alberto Aagaard Crabbia |