|
| |
- Durante la primera semana de Marzo del 2001, Chicco, joven chimpacé de un
zoológico Japonés, después de largo entrenamiento, fue el primero y
único del grupo que aprendió a colocar una moneda en el dispensador de
jugos, escoger su sabor preferido, abrir la lata y tomarlo.
¿Que hacen los demás monos?? ¡¡Le caen en grupo a Chicco para quitarle
la lata!! ¿Será este comportamiento parte común entre los Genomas, el
Humano y el del Chimpancé?
- Emilio, mi sobrino de cinco años, regresó un día del jardín de niños
con uno de esos dibujos donde hay que unir puntos para formar la figura. Su
madre expresó su admiración por el trabajo y después de elogiar a su
hijo, reanudó sus tareas habituales, mientras el niño se iba a jugar al
estudio con su hermanito de tres años. Al poco rato, mi hermana se dió
cuenta que los dos estaban muy callados y fue a ver que hacían. Los
encontró uniendo las motas de su perro dálmata con un marcador morado.
- Después de tomar unos tragos con sus amigos, mi marido volvió a casa,
abrió el refrigerador, y tras asir un plato con la comida del perro, se la
comió ávidamente. No tuve valor para decirle lo que había hecho, pero
cuando a la mañana siguiente se quejó de dolor de cabeza, llamé al
médico. Su consejo fue: "Si empieza a correr detrás de los autos,
tráigalo".
- Asombrado, ví a un hombre que se dirigía patinando hacia mí, por la
pista para bicicletas. Sobre su hombro, agarrado a un pedazo de cuero, iba
un búho con las alas desplegadas. Conforme se aproximaban, pude notar que
el enorme pájaro había perdido parte de una de sus alas. El patinador se
dispuso entonces a descansar. Luego me contó: - Salimos dos veces al día,
para que él pueda fingir que está volando. Le comenté: - Estoy seguro de
que su ave le recompensaría si pudiera. El hombre repuso: - Pues ya lo ha
hecho, antes yo pesaba once kilos de más y fumaba. Dicho lo cual, hombre y
pájaro reemprendieron el vuelo.
- Mi esposa Marcie y yo, inscribimos a Molly nuestra adorable pero
indisciplinada perra, en un programa de adiestramiento de diez semanas de
duración. Al cabo de ese tiempo, Molly había hecho muy pocos progresos, en
consecuencia decidimos inscribirla de nuevo. Al término del segundo
período, sin embargo, Molly seguía sumamente rezagada con respecto a sus
compañeros caninos. El adiestrador, probablemente decidido a no darse por
vencido con nuestra perra, nos propuso hacerla repetir el programa por
tercera vez, sin costo alguno. Esa tarde oí a mi esposa hablar con su madre
por teléfono: ¿Sabes?, le dijo ¡Molly fue la única perra de su grupo que
obtuvo beca!
- Soy entrenadora profesional de animales, y tengo una perra que adquirió
una mala costumbre: cada vez que yo colgaba mi ropa recién lavada en el
tendedero, ella la mordisqueaba y la revolcaba. Había que tomar medidas
enérgicas, así que colgué de una cuerda un trapo de cocina y esperé.
Cuando ella lo tiraba, yo la reñía. Al cabo de seis semanas el trapo
seguía estando donde yo lo ponía. Entonces me decidí a colgar muchas
prendas recién lavadas e irme de compras. Cuando volví a casa, toda la
ropa estaba esparcida por el piso, excepto el trapo de cocina, que seguía
en el tendedero.
- El propietario de una tiende de mascotas se lamentaba de que su loro solo
sabía decir: "perdón", "gracias", "¿cómo está
usted?", "buenos días" y "adiós". - Pues tiene
mucho mérito, le aseguré. Hay personas incapaces de pronunciar esas
palabras.
- Mi esposo se detuvo en un molino de granos en el campo para comprar
alpiste. Tras cargar los pesados sacos hasta el auto, se dio cuenta que
había olvidado la billetera y comenzó a tartamudear una disculpa. El
agricultor lo interrumpió. - No hay problema, págueme después; sé que
puedo confiar en una persona que compra alpiste.
- Poco después que murió mi gato de 15 años, una amistosa joven minina
apareció a la entrada de mi casa. Le puse comida, que ella aceptó
gustosamente. De esta forma comenzó a pasar varias horas conmigo
diariamente. Le puse Susie, y le daba la mejor comida, esperando que al fin,
ella me adoptara. Al paso de los días, noté que Susie se estaba poniendo
rechoncha. Una mañana apareció llevando un collar con una nota adjunta:
"Me llamo Polka. Si ustedes me han estado alimentando, favor llamar al
teléfono xxxx ..." Sorprendida marqué el número señalado. La mujer
que respondió me explicó: "Polka ha sido nuestra gata desde hace tres
meses, y usted es la quinta persona que llama con este motivo".
- A uno de mis alumnos de tercer grado de primaria, se le ocurrió llevar
una serpiente para hablar de ella ante sus compañeros. A mí, estos
animales me dan pavor, pero como se trataba de un niño responsable, le
dejé seguir adelante con el ejercicio. Ese día había ido a ayudarme otra
maestra y, como ella no le teme a las víboras, levantó a la criatura con
la patilla de sus lentes para que todos la vieran. Cuando iba a guardarla
otra vez en su caja, la serpiente escapó, y mientras mi colega intentaba
atraparla, toda la clase se puso a gritar y a correr por el salón. Para
restablecer el orden, les dije a los chicos que volvieran a sus lugares,
pero una niña no me obedecía. Cuando exasperada, le exigí por última vez
que se sentara, ella me explicó: - No puedo maestra, usted está parada
sobre mi asiento.
|