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Si su mascota cojea, o ve que tiene algo extraño en
una pata, lo mejor es echar un vistazo para ver que anda mal. Revise
suavemente la pata problema, busque enrojecimiento, inflamación, sangrado o
cualquier signo de que algo le está molestando. Presione con mucha
delicadeza las carnosidades alrededor de las garras y entre los dedos, si
la mascota hace un respingo o se queja, hay que buscar la causa de la
molestia concienzudamente, y esto con mucha precaución, ya que la mascota
mas cariñosa y mansa, puede lanzar una dentellada cuando se le toca un lugar
que se encuentre muy sensible.
Si su mascota pasea con regularidad en el exterior
puede tener un cardo pegado lo cual le ocasione dolor. Si encuentra un
cardo entre sus dedos, retírelo suavemente con unas pinzas, pero si está
enredado en el pelo, quizás lo mejor, sea cortarlo con las tijeras, cuidando
de no cortar la piel adyacente.
Otra causa de problema puede ser, en mascotas de
pelo largo, que se le formen bolas de pelo entre las carnosidades de las
patas, que pueden rozar y causar molestia e irritación, por lo que lo mejor
es cortar el pelo sobrante que crece entre los dedos.
Así como las bolas de pelo producen grandes
molestias, también el lodo que se acumula entre los dedos, puede causar
dolor e irritación. Cuando su mascota regrese de caminar por el lodo, lave
bien sus patas, y retire el barro acumulado, y luego seque muy bien, con una
toalla suave, pues también la humedad puede causar irritación en las patas
de su mascota.
Aunque las almohadillas de su mascota sean duras y
ásperas, pueden ser susceptibles de sufrir quemaduras por fricción, o por
pararse en una superficie demasiado caliente. Cualquier quemadura, debe ser
bien atendida, limpiando muy bien con agua y jabón, para prevenir
infecciones, y luego ser medicada con algún ungüento antibiótico, para
tratar quemaduras.
Así como las personas, a veces, sufren de piel
reseca, también las mascotas pueden sufrir de piel agrietada, reseca y
callosa, en las carnosidades de las patas. Para protegerlas, puede
aplicárseles un poco de crema humectante, de la misma que usamos para
nuestras manos, o también el aceite de vitamina E. Pero, ojo, no exagere, ya
que aunque un lubricado de vez en cuando puede hacerle sentir mas cómodas
las patas, suavizarlas demasiado, las vuelve muy vulnerables a sufrir
lesiones. Si el callo es demasiado seco, e incómodo, lo mejor es llevarla al
veterinario, quien es la persona adecuada para eliminarlos o disminuirlos.
En los sitios donde debido a la nieve, se esparce
sal, al regresar de una caminata, lavar las patas con agua y jabón, ya que
la sal, puede irritar y agrietar las patas de su mascota. Igual debe
procederse si su mascota pisa donde ha habido un derrame de productos
químicos de uso doméstico. Si lo que pisó, no desaparece fácilmente,
consulte al veterinario, por que además de causar daño en las almohadillas,
puede ser un producto tóxico.
En definitiva, es importante realizar revisiones
periódicas en las patas de nuestras mascotas, aún cuando no le hayamos visto
que tenga problemas, para detectar a tiempo cualquier cuerpo extraño, que
pueda ser luego causa de males mayores, y para mantener limpias y sanas sus
almohadillas y la piel entre sus dedos.
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