| Los gatos y perros, pueden sufrir reacciones alérgicas,
lo cual les puede producir picazón, dermatitis, asma y en general todo un
torrente de síntomas molestos.
Las alergias cutáneas son las más comunes en los gatos, especialmente
la dermatitis provocada por picadas de insectos, principalmente pulgas. El
síntoma principal es la picazón, lo que produce costras y la posterior caída
del pelo. También pueden ocurrir casos de alergias en piel por picaduras de
otros insectos, por ejemplo garrapatas, o por la presencia de hongos y
ácaros.
En cuanto a las alergias alimentarias, sus síntomas son vómitos o
diarreas crónicas e intermitentes. Esto se debe a que el intestino se
modifica y se inflama, generando gastritis o enfermedad inflamatoria
intestinal. El gato puede ser alérgico a algún componente de la comida, por
lo tanto la terapia consiste en darle un alimento especialmente formulado de
por vida.
En lo que se refiere a las alergias de tipo respiratorio, por lo
general se presentan con tos. Es un tipo de asma bronquial que produce tos
esporádica cuando se contacta con el alérgeno. Los causantes son los mismos
que afectan a los humanos: ácaros, polen, tabaco o colonia. El asma aumenta
con los años, así que no porque el gato tosa de vez en cuando hay tomarlo a
la ligera.
El asma felina
es una condición relativamente común, con una prevalencia que se calcula en
uno cada 200 gatos, y les genera toses, estornudos y falta de aliento.
Además, ciertos gatos de pedigree, tales como los Siameses tienen una mayor
predisposición a sufrir esta enfermedad y ciertos elementos irritantes
presentes en una casa común agravarían esta situación.
En los casos de gatos que sufren de asma felina y viven en una casa cuyos
dueños fuman o donde abundan otros elementos alergenos o irritantes
encontramos que tienen su condición agravada. Y al llevarlos a la clínica
veterinaria y aislarlos de los elementos “contaminantes” o irritantes
mejoraban rápidamente su situación
En un cambio total de papeles, en lugar de ser los animales domésticos la
causa de alergias y problemas respiratorios entre las personas, los estilos
de vida humanos están desencadenando ataques de asma en los gatos. El humo
del cigarrillo, el exceso de polvo doméstico, caspa humana, polen y ciertos
materiales con que están hechos los enseres que utilizan los gatos, pueden
provocar inflamación en las vías respiratorias de los animales y empeorar el
asma.
Gatos con el síndrome del asma
felino pueden empeorar viviendo en una casa donde las personas fuman, o
donde haya otros potenciales alergenos o irritantes. Se ha comprobado que
retirando a los gatos asmáticos de los factores habitualmente
desencadenantes, como el polvo y el humo, pueden mejorar su estado de salud.
También, cambiar los enseres que el gato más utilice, puede ser de ayuda
para algunos animales asmáticos.
Se
encontró que cambiando las piedras del “baño” de los gatos asmáticos y
reemplazando la cama higiénica por una hecha en base a papel de diario,
también se encontraban mejoras en la incidencia del asma.
Estar atento a los síntomas y hacer los exámenes necesarios es clave.
La alergia respiratoria se confirma con una radiografía, la digestiva con
una biopsia y la cutánea con exámenes de piel.
Estas patologías se pueden dar durante todo el año, especialmente las
alimentarias.Pero en el caso de las pulgas es más común en primavera y
verano.
Respecto del tratamiento, en todos los casos hay que eliminar la
causa. Tratar las pulgas, cambiar las comidas o utilizar medicamentos que
cambien el signo clínico, vale decir, un medicamento contra la picazón, otro
contra el vómito, o un broncodilatador, respectivamente.
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